Conoce a Dewey leemáslibros, el gato que inspiró el título de mi blog


19 de septiembre de 2021

"EL MONSTRUO PENTÁPODO" de Liliana Blum

Cubierta de la novela de Liliana Blum, autora mexicana, pedofilia, abusos sexuales a niños
No todas las niñas son iguales. Hay unas que tienen el mismo atractivo que una tabla de triplay. A esas, el cerebro de Raymundo ni siquiera las registraba. Había otras que lo atraían porque eran lindas y ya, como un trozo de carne colgado que podría llamar la atención de cualquier perro hambriento. Por moda, a veces las madres visten a sus hijas de putillas, exponiendo pedazos de esa piel infantil a los ojos de cualquiera. Imposible no mirar.

Ese tipo de niñas que atraían su mirada momentáneamente. No era que abundaran, pero había que clasificarlas de alguna manera. Conformaban un grupo especial. Eran las que se convertían en ideas que sobrevolaban en círculos, dentro de su cabeza. Ninguna otra ocupación por importante que pareciera podía distraerlo de niñas así. No eran comunes. Magnéticas. Tréboles de cuatro hojas. Aquellas que poseían la capacidad de transformarse en una fantasía recurrente que no se limitaba a las horas de sueño. Una fantasía de tiempo completo, un delirio

11 de septiembre de 2021

“EL PALACIO DE HIELO” de Tarjei Vesaas

Cubierta de la novela de Tarjei Vesaas, clásica
Había por allí una cascada alrededor de la cual se había formado una extraña montaña de hielo durante el largo período de heladas. Se decía que parecía un palacio, y nadie recordaba haber visto nada semejante.

Ese palacio sería el destino de la excursión. Primero a lo largo del lago, hasta la desembocadura del río, y luego andando por la orilla hasta la cascada. Todo ello llevaba el equivalente a un corto día invernal

4 de septiembre de 2021

"LA AZOTEA" de Fernanda Trías

Cubierta de la novela de Fernanda Trías, psicológica, realista, autora uruguaya
No sé cómo se me ocurrió subir a la azotea. Nunca antes había subido, a pesar de que toda la vida había visto esa puerta de metal en lo alto de la escalerilla. Nadie en el edificio la usaba porque no se podía colgar ropa ni poner sillas o piscinas. Por motivos de seguridad, decía el cartelito pegado en la puerta.

Esa primera tarde subí sin pensarlo, sin imaginar siquiera que la azotea se convertiría en algo tan importante. Mi lugar, mi guarida.

29 de agosto de 2021

Reseñas 2x1: "LA LLUVIA DE IONAH" de Santiago Pajares y "CÓMO MATÉ A MI PADRE" de Sara Jaramillo

Cubierta de la novela De Santiago Pajares, distopia
“—¿Por qué ya no llueve, madre? —Porque la lluvia indicaría que el desierto ha perdido, y el desierto nunca pierde. —Entonces, ¿nunca lloverá? —Sí lo hará. —¿Cuándo? —Cuando las cosas vuelvan a cambiar.

Eso es lo que hago. Imagino lluvia. Madre sí que vio lluvia muchas, muchas veces. Me decía que para ella era algo normal, que no le daba mayor importancia. Yo no podía imaginarme cómo podía ser así."
Ionah siempre ha vivido en el desierto, nunca ha visto a otro ser humano a excepción de su madre y no sabe lo que es la lluvia. Durante años su madre le ha enseñado a sobrevivir y, cuando ésta muere prematuramente, Ionah debe aprender a vivir en soledad. Cuando Ionah se hace adulto, tendrá que tomar una decisión: en el cobertizo tiene seguridad y, más allá de las dunas que lo rodean, le esperan incontables peligros aunque también compañía..



Cubierta de la novela de Sara Jaramillo Klinkert, realista, autora colombiana, autobiográfica
“Pero resignarse toma tiempo. A todos nos tomó. Luego nos fusionamos con esa masa silenciosa, nos dedicamos a tratar de vivir con el trasfondo de la ausencia, mientras la gente alrededor pensaba que ya se nos había olvidado, como si ese tipo de cosas pudieran ser removidas de la mente.

Pues no, ni un solo día se deja de pensar en ellas. Son como un pensamiento fijo, interrumpido de vez en cuando por esa sucesión de otras cosas a las que, en conjunto, llamamos vida”
Cuando tenía once años, un sicario mató a mi padre. Yo era una niña que no imaginaba que algo así pudiera pasar. Pero pasó. Todavía me cuesta creer que apenas treinta y cinco gramos de acero y un gramo de pólvora hayan podido acabar con una familia.