
"La sociedad reprueba determinados comportamientos femeninos sin atreverse a castigarlos públicamente más que con palabras:
«¡Mírala, mira cómo va vestida! ¡Y luego se lamentará! Si es que parece que lo van buscando. Y el pobre marido detrás, apartando moscones».
«¡Esta se creerá muy lista, pero no tiene ni idea de llevar una casa! No me extrañaría que su marido la dejara por otra que, al menos, supiera cocinar».
«¿Cómo se atreve a llevar la contraria a su marido en una conversación de hombres?».
«¡Siempre quejándose! El pobre se pasa el día trabajando para pagar todos los gastos y ella se enfada porque llega tarde a casa. ¿Es que un hombre no puede quedarse con los amigos tomando una copa al salir de la oficina para liberarse?».
¡Menos mal que él ha empezado a poner orden en todo este caos!”
«¡Mírala, mira cómo va vestida! ¡Y luego se lamentará! Si es que parece que lo van buscando. Y el pobre marido detrás, apartando moscones».
«¡Esta se creerá muy lista, pero no tiene ni idea de llevar una casa! No me extrañaría que su marido la dejara por otra que, al menos, supiera cocinar».
«¿Cómo se atreve a llevar la contraria a su marido en una conversación de hombres?».
«¡Siempre quejándose! El pobre se pasa el día trabajando para pagar todos los gastos y ella se enfada porque llega tarde a casa. ¿Es que un hombre no puede quedarse con los amigos tomando una copa al salir de la oficina para liberarse?».
¡Menos mal que él ha empezado a poner orden en todo este caos!”