
"No quiero acabar como esa señora ni como mamá, la pobre, más sola que la una, resentida, que antes la mataban que pedir auxilio o un mimo, hay que saber mantenerse una en su sitio —decía—, siempre esperando que la vinieran a buscar a ella, sin tener de quién echar mano cuando le entraran ganas de hacer confidencias o de pasarlo bien, pues no sé, con una amiga de la propia edad y gustos parecidos, porque los chicos en cuanto crecen ya radian en otra onda y hablan raro y no sabes lo que piensan de ti, y en cambio con las amigas puedes desahogarte y decir que la vida es un asco, pero también reírte y quitarle importancia a los disgustos de juventud, y recordar cosas de los veraneos y letras de canciones y películas, en fin, un intercambio, porque, si no, acabas loca, pierdes hasta el sentido del humor. .
Y enseguida, como es natural, se me viene a las mientes Mariana, su figura se abre paso entre la niebla de lo falaz, se dibuja contundente como el sol a mediodía, y quiero su calor, lo echo de menos con urgencia, con una saudade ya irresistible, portuguesa, claro, porque en otra lengua no se explica."
Y enseguida, como es natural, se me viene a las mientes Mariana, su figura se abre paso entre la niebla de lo falaz, se dibuja contundente como el sol a mediodía, y quiero su calor, lo echo de menos con urgencia, con una saudade ya irresistible, portuguesa, claro, porque en otra lengua no se explica."
