Pasaje destacado
"Cuando creció, se preguntó si el hecho de no haber sentido nunca una poca lástima tenía que ver con que solo era una niña y desconocía, aún, las instrucciones básicas de la vida y la muerte, dónde acababa una y empezaba otra, ni siquiera si había algo en la frontera de las dos. Creía recordar que aquellos dos niños salieron de la casa en dos camillas. Le pareció entonces oír el ruido de las ambulancias y los gritos y urgencias que rodean a un grave accidente, no el silencio helado que cubre todo cuando se produce una muerte.Pero en realidad ella no vio nada, porque en cuanto sonaron las detonaciones su padre apareció corriendo en la cocina y se la llevó en volandas para encerrarla en la salita de estar, donde sus tías estaban gritando «¡qué pasó, qué pasó!», y esa imagen de ellas descompuestas sí la tuvo siempre presente; gente alarmada porque no sabe lo que pasa, ese infierno que tiene que ver con las desgracias: uno en el que aún hay que parar la ruleta y saber cuál toca."

