Conoce a Dewey leemáslibros, el gato que inspiró el título de mi blog


26 de julio de 2026

"PLOMO" de José Luis Sastre


   Pasaje destacado
Portada de la novela Plomo de José Luis Sastre, Editorial Plaza y Janés"Era mi compañero más leal y ahora está muerto, metido en una caja que no han querido destapar porque dicen que las heridas le han desfigurado la cara. Mi amigo está muerto porque lo han matado por la espalda con seis tiros que no pudo esquivar ni siquiera con un acto reflejo: ni llevándose la mano a la nuca, ni alzando la cabeza, ni gritando algo, ni gritando a nadie; acribillado después de llevar una vida alerta por si venían a buscarle, sin esperar que todo se le fuera a acabar de repente así, tan sin sentido.

Seis tiros uno tras otro, en menos de seis segundos: uno, que lo mató. Y luego otro. Y otro. Y otro. Y otro más. Y en cada tiro un espasmo. Y un último tiro todavía. Ayer me hablaba de sus días de permiso y hoy está muerto sin que tuviera la ocasión de mirar al tirador a los ojos para saber si era un hombre o una mujer, si era joven o era mayor, para entender por qué seis, para darle al menos la opción de captar con una mirada o con un gesto, con lo que fuera, que lo estaban matando y que se iba a quedar tendido allí en la calle, a plena luz."

14 de julio de 2026

"LA LÍNEA DE LA VENGANZA" de Ángel Osuna


   Pasaje destacado
Portada de la novela La escritora de Barker y Patterson, Editorial RBA"Y por supuesto que busca venganza. Una que aún está por definir, pero que siente como una obligación, algo imprescindible para seguir adelante con su vida. Lo sabe. Lo tiene claro. Cruzar esa frontera —la que marca la línea de la venganza— lo cambiará todo. Pero no hay marcha atrás. Solo queda avanzar. Sin frenos. Sin retorno.

Más allá del impulso inicial, Lola ha llegado a comprender que, si va tras el Francés, no es solo por Selu; lo hace también por ella. Entre la venganza, el olvido y la necesidad de reparación, ha elegido la primera alternativa. Porque, de no hacerlo, estaría negando su propia naturaleza y, lo que es aún más importante, la de Selu. Está convencida de que, si su hermano estuviera en su lugar, actuaría exactamente del mismo modo."

24 de junio de 2026

“MARCELINO” de Bibiana Collado Cabrera

Portada del libro de Bibiana Collado Cabrera, editorial Pepitas de Calabaza
"Con la preñez, los ojos se le habían vuelto de agua como si fueran la superficie de un estanque que le crecía dentro. Eso pensé la primera vez que mi Encarna se quedó en estado. Me pregunté a mí mismo si no la habría inundado, pero cómo la iba a anegar con la de hueco que debía de tener una mujer por dentro. No sé cómo se me ocurrían esas cosas.

Durante mucho tiempo me había atormentado justo lo contrario: que nada de mí se le quedara en el interior. Al principio, tenía tanta hambre y tanto miedo de ella que no me daba cuenta. Quería llenarle el cuerpo y la vida. Ser suficiente. Compensarle ese silencio seco en el que me encallaba tantas veces. Deseaba que estuviera orgullosa de su marido, que le valiera la pena, que aquel mozo con el que estaba ennoviada cuando pasó lo que pasó no se le prendiera en las entrañas al recordarlo. Ansiaba acabar tan dentro como la carne me permitiese. Darme a ella. Ser hombre en ella."


6 de junio de 2026

“LA VÍSPERA” de Manuel Jabois


   Pasaje destacado
Portada de la novela La escritora de Barker y Patterson, Editorial RBA"Cuando creció, se preguntó si el hecho de no haber sentido nunca una poca lástima tenía que ver con que solo era una niña y desconocía, aún, las instrucciones básicas de la vida y la muerte, dónde acababa una y empezaba otra, ni siquiera si había algo en la frontera de las dos. Creía recordar que aquellos dos niños salieron de la casa en dos camillas. Le pareció entonces oír el ruido de las ambulancias y los gritos y urgencias que rodean a un grave accidente, no el silencio helado que cubre todo cuando se produce una muerte.

Pero en realidad ella no vio nada, porque en cuanto sonaron las detonaciones su padre apareció corriendo en la cocina y se la llevó en volandas para encerrarla en la salita de estar, donde sus tías estaban gritando «¡qué pasó, qué pasó!», y esa imagen de ellas descompuestas sí la tuvo siempre presente; gente alarmada porque no sabe lo que pasa, ese infierno que tiene que ver con las desgracias: uno en el que aún hay que parar la ruleta y saber cuál toca."