"Pienso en lo que he vivido estos días en Tokio. «La muerte del amigo», podría titularse este capítulo de mi vida. Me acuerdo de que Denis ha muerto y en mi cabeza aparece la temporada que vivió en Francia, con la lejanía de un recuerdo enterrado entre malezas. Su casa, sus compañeras de piso. Su malísimo francés. Seguramente habría corrido también por este aeropuerto porque llegaba tarde. Recuerdo a Denis y que está muerto. Paso todas las yemas de mis dedos por la yema de mi pulgar derecho. Como si contara algo.Denis vivió en París y tenía un perro. Se llamaba Zoco y, la verdad, no recuerdo por qué ese nombre. Me encantaría escribirle, que lo leyera y que en menos de un minuto me hubiera mandado una nota de voz explicándome el motivo de ese nombre tan feo para un perro. Pero está muerto. Además, por decisión propia. Así que, como tú siempre me decías a mí: Lo que tú decidas estará bien."



