Conoce a Dewey leemáslibros, el gato que inspiró el título de mi blog


2 de diciembre de 2022

“ESTO NO SE DICE” de Alejandro Palomas


"Hablo hoy, después de cuarenta y cinco años de travesía por un desierto en el que no ha sido fácil vivir, porque por fin siento que no le tengo miedo. A él, al hombre que me rompió el cuerpo por dentro y cuya sombra me ha perseguido día tras día durante esta eternidad que, milagrosamente, ha sido finita.

Por eso lo cuento así, en público, para que el mundo se entere de que el terror ha terminado. El mundo y sobre todo él. Que sepa que el niño ha sobrevivido al horror que me ha mantenido mudo desde que él me mató la voz, que he vivido con el miedo perpetuo a volverme y a verlo allí, detrás de mí, en cualquier esquina, en todos los sueños, acusándome de haber sido yo quien lo ensució a él y de tener que pagarle por ello.


Segundo libro que leo del autor que fue ganador del Premio Nacional de Literatura Juvenil con su obra “Un hijo” y del Nadal en el 2018 por “Un amor”. Lo acabé hace unos días y ando todavía con el nudo en la garganta. Lo primero que pienso cuando leo la última página del libro es en aplaudir, aplaudir sin parar a Alejandro Palomas, por su valentía, por haber sido capaz de compartir con el mundo su aterradora experiencia de vida, porque estoy convencida de que leer su historia será para muchos, para los que hayan sufrido acoso escolar y violaciones cuando eran niños, esperanzador, una forma de sentir que no están solos. ¡Gracias Jandro por escribir esta grandiosa novela!

La trama a grandes rasgos sin spoiler
El 26 de enero de 2022, Alejandro Palomas contó a sus cincuenta y cuatro años, en el programa de radio «Hora 25» de la cadena SER y delante de todos, que, en 1975, con nueve años de edad, fue víctima de abusos y agresiones sexuales continuadas por parte de un docente religioso del colegio La Salle de Premià (Barcelona), a quién por recomendación de su abogada, ha querido llamar «hermano L.». El «hermano L.» le sometió durante un año entero a toda clase de vejaciones físicas y psicológicas, arrancándole la infancia del cuerpo, destrozándole la vida. ¿Porque, cómo se recompone un niño de algo así? 

Aquello fue un auténtico bombazo y más teniendo en cuenta la lacra de los abusos a menores por miembros de la Iglesia católica que sufrimos en los últimos tiempos, la gran cantidad de casos que salen a la luz. Al día siguiente, la mayor parte de la prensa escrita del país se hizo eco de la noticia, y dio comienzo un frenético torbellino de atención mediática alrededor del autor. Todo el mundo le hacía preguntas, todas las cadenas querían entrevistarle, todos querían saber. 

Y decidió plasmarlo por escrito, contarlo todo sin pelos en la lengua, regalarnos su verdad, la verdad que hasta ese momento solo su familia mas cercana conocía, su madre y sus dos hermanas, la mediana y la mayor. Aunque ellas no estaban al tanto de todo, de hecho, el germen de lo que contienen estas páginas, es una charla entre hermanos, es contarles a sus hermanas ahora que su madre ya no está, lo que nadie sabía hasta este momento. Del fruto de dichas conversaciones, se gesta “Esto no se dice”, una biografía novelada que cuenta su vida centrada en el plano familiar, en los abusos sexuales a lo largo de ese año y toda la repercusión que ello conllevó en su desvalida infancia, adolescencia y en la persona adulta en todos los niveles: en su relación con los demás, en sus relaciones afectivas, en su sexualidad, en la vivencia de la enfermedad que ello le causó. Esa noche, Alejandro Palomas contó en la radio solo lo que “se dice”. Y aquí, por escrito ha contado “Lo que no se dice”.

Los puntos fuertes de la novela

¿Qué fue lo que le llevó aquel día de enero a romper su silencio en la radio? Ni él mismo lo tiene claro, pero lo que sí tiene claro y así nos lo hace saber en el comienzo de su novela es que, NUNCA, NUNCA, se le debe hacer a una persona que ha sido violada o víctima de abusos sexuales en la infancia, la tan dañina pregunta, una pregunta que siempre está mal formulada porque con ella se revictimiza a quien lo sufrió, y supone un golpe letal sobre esa herida que aún puede estar semicerrada o incluso abierta. NUNCA se debe preguntar ¿Por qué ahora? Y es que cada uno lo cuenta cuando puede, cuando quiere, cuando se ve capaz, pero sobre todo cuando deja de tener miedo a su agresor. Eso es así. 
Y entendí también que quizá sea ese precisamente uno de los motivos por los que la gran mayoría de los hombres y mujeres que han sufrido violencia sexual durante la infancia o la adolescencia nunca lo cuentan. Saben —intuyen— que tendrán que pasar por el filtro de ese «¿Por qué ahora?», que no es sino otra forma de poner en duda sus intenciones y por tanto también su verdad. «¿Hablas ahora por venganza?», «Querrá dinero, verás», «Seguro que está a punto de sacar una novela y necesita promoción extra», «¿Qué buscas haciendo daño a un anciano indefenso a estas alturas?», «¿Para qué?», «¿Contra quién?».

Alejandro no estaba ni está solo, sus hermanas y sobre todo su madre le intentaron arropar cuando supieron, cuando conocieron, cuando él se atrevió a decirles. 
«¿Crees que estás preparado?», preguntaron. Les contesté que sí y ellas se mantuvieron firmes a mi lado: «Si tú lo estás, adelante. Nosotras contigo». Ahora sé que eso, ese apoyo, no es lo habitual.

La relación madre-hijo: es lo más entrañable de la historia, lo que más me llega al corazón y enternece de lo que se nos cuenta, la especial complicidad entre ambos que traspasa las páginas y nos zarandea el alma.
Sin mamá, todo se volvía oscuro, desaparecía la red sobre la que saltar.

“Una madre” que es comprensiva, empática, que también sufrió lo suyo en su matrimonio hasta que, tras múltiples idas y venidas, decidió divorciarse, comenzar su vida desde cero y empezar a vivir. Su madre, una madre que le salvó varias veces, de forma directa y también indirectamente cuando de forma instintiva le regaló un Golden Retriever en el momento oportuno, su perro, otra pieza clave que le sujetó fuerte a la vida. 
No miento ni exagero si digo que sin mi madre yo no habría sobrevivido. No habría tenido la fuerza, el empuje ni la motivación suficientes para vivir los años que lo he hecho. Dicho de otro modo: sin su presencia en el mundo, yo me habría quitado la vida hace mucho tiempo.

La relación hijo-perro: esa es otra de las relaciones entrañables que consigue emocionarme, la que forja con Rulfo, que también le salva. Porque Rulfo llega a él tras una larga y desesperada noche, en la que el autor se plantea muy seriamente quitarse de en medio, acabar con todo de una vez. Mucha gente esto no lo entiende, no es mi caso, yo entiendo y sé que los animales de compañía, sobre todo los perros, salvan vidas.

Leyendo de nuevo a Alejandro Palomas se me han humedecido los ojos varias veces, y he sentido constantemente la necesidad de acunar, de abrazar, de proteger al niño-Jandro. Y he llorado, pero no en las narraciones de la violencia, ni las vejaciones sufridas que son muy duras de digerir, no. Cuando mas emoción he sentido y me he desbordado, ha sido cuando cuenta los momentos con su madre, de disfrute juntos, de risas compartidas, con palabras repletas de pasión y agradecimiento hacia ella. También he disfrutado mucho los momentos con Rulfo, sus sentimientos hacia un perro, su simbiosis, su “animalización” como él lo llama. El cachorro Rulfo era igual que su dueño, asocial, poco cariñoso, ambos son la misma versión en hombre (incapaz de dar abrazos) y en perro (ni siquiera sabía ladrar hasta que tuvo su primer amigo-perro), seres traumatizados, incompletos, y ambos evolucionan juntos, a la par, complementándose.
En mí existe una falta de vinculo con la condición humana que suplo con la naturaleza y los animales.

El poder sanador de los libros: conozco ese poder y, ese niño que solo conseguía evadirse de su triste existencia leyendo y leyendo sin parar, que intentaba comprender a través de la lectura, lo conoce, y nos lo hace saber en su novela. También sé, que escribir puede resultar una auténtica terapia para el que escribe y así nos lo hace saber ese adulto, que ha encontrado en la escritura una gran herramienta para poder recordar sin que le duela, para crear mundos en los que poder tratar el dolor desde fuera, como si no le perteneciera.
Tantas veces me han preguntado si mis novelas son terapéuticas… No, no lo son. Mis novelas, todo lo que escribo desde que empecé a hacerlo, son mi ventana al exterior, esa grieta de luz que se cuela desde fuera y me ayuda a tranquilizar al niño que soy, el que tiene miedo a la oscuridad, a despertar de noche con las manos atadas.

Además de las continuadas violaciones por parte de ese cura, Alejandro sufrió el rechazo, burlas, acoso, violencia y agresiones físicas a partir de los seis años, por parte de los otros niños de la escuela, por ser tímido, asustadizo, afeminado, por ser diferente. Leer esta historia te hace sentir asco hacia ese ser impresentable (hacia el verdugo), porque tienes delante algo real, porque tienes delante "años de silencio, un largo camino de supervivencia, reparación, enfermedad, lucha diaria y daño. Pero es, por encima de todo, un testimonio de infatigable apego a la vida"

No entiendo, me deja perpleja y me repele saber que, la mayoría de los profesores y resto del alumnado lo sabían, lo del bullying, eran conscientes de lo que ocurría y callaban, miraban hacia otro lado.
La que vivíamos a diario en el colegio era una violencia tan normalizada por todos —padres, niños y maestros— que eras tú quien debías adaptarte a ella y buscar los medios necesarios para que el grupo dejara de fijar su atención en ti. Había que despistar, conseguir que el amarillo de la diana se desplazara de foco, retirarte a la sombra y desaparecer.

Y mientras lees, no puedes parar de repetirte que NADIE, pero con mayor razón NINGÚN NIÑO, debería de pasar por algo así, bajo ningún concepto, debería estar prohibido, debería de ser ley de vida, regla de vida tajante e inquebrantable. Y que no deberían de existir tipos así, esos innombrables que se escudan en su sotana para ejercer su oficio de pederastas y que encima se las dan de santos, de buenas personas, de buenos cristianos. ¡ASQUEROSO!
Ese religioso bonachón, cariñoso, siempre dispuesto a ayudar y tan querido por todos —padres y alumnos— en el que yo había encontrado un mago era, cuando nos quedábamos a solas, una trampa que solo yo veía, porque nunca había testigos. La intimidad era su trinchera, ese cuadrilátero en el que aparecía una cara distinta de él: violenta, física, bestial. 
«¿Ves lo que me haces hacer?», repetía cuando terminaba. Y eso era lo peor. Yo tenía la culpa. Yo era el sucio.

"Esto no se dice" es la verdad contada sin tapujos, sin adornos, porque como él mismo nos dice, “una vez que se da el paso de contar, ¿para qué ocultar nada?” Y pienso. . ., permíteme que te lo diga, Jandro (así te llamaba tu madre), que el título de tu novela igual debería de ser “Esto sí se dice”, porque lo que aquí se cuenta, se debería de decir SIEMPRE, cuando la víctima quiera, pueda, cuando se sea capaz, cuando pierda el miedo, pase el tiempo que pase. Porque estas atrocidades ocurren, y debemos conocerlas, debemos saber que muchas infancias son destruidas y los monstruos suelen salirse de rositas, porque ya ha prescrito, porque las víctimas denuncian demasiado tarde (ESTE TIPO DE DELITOS NO DEBERÍAN PRESCRIBIR NUNCA). Tras la denuncia pública de Alejandro, muchos otros más denunciaron, supo entonces que él solo ha sido el número X de una carpeta inmensa de este terrible depredador. 

Acabo de enterarme de que «El hermano L.», ha fallecido a los 90 años de edad, el 21 de octubre pasado, no hace ni dos meses. Y lo único que me viene a la cabeza es pensar ¡un malnacido menos por el mundo! Y desear que, si el dios en el que se supone que debía de creer existe, le haya pedido cuentas.
Lo mío es hablar para que el mundo sepa que existo y existimos, que hay entre nosotros una gran mayoría silenciosa de hombres y mujeres con infancias mutiladas por religiosos, abuelos, tíos, parientes, entrenadores, maestros…, hombres que violaron y que se nutrieron en su maldad del silencio de la infancia. Hombres que destruyeron. Como tantos otros niños y niñas, yo no he tenido un juicio porque no denuncié «a tiempo».

✔ Llama la atención que a pesar de su escalofriante testimonio de vida, Alejandro no guarde rencor ni odie a nadie, ni a su padre que siempre le detestó, ni siquiera a su abusador, así lo expresa en varias ocasiones, a pesar de que "Cuando te violan de niño, no hay nada que lo borre; afecta para siempre a la manera en la que te vinculas con el mundo y con tu entorno"
«Venga, hijo, si no pasa nada. Quédate quieto, anda.» Y la mano cada vez más rígida, su polo rasposo contra mi espalda y, después de empujar e intentarlo, por fin sentí que algo se abría paso dentro de mí y que me cortaba, como si me pasaran el filo de un cuchillo que de pronto se me clavó entero, y fue como si en mi cabeza estallara un chorro de luces rojas y eso fuera todo. Entonces él estuvo dentro y empezó a moverse.

Aunque hay algo que no es capaz de perdonar y yo lo entiendo:
Pero quiero ser sincero, y debo confesar que si hay algo que no podré perdonar ni perdonaré nunca al Hermano ni al colegio que me amputó la infancia es el daño que le hicieron a mi madre. El mío he podido trabajarlo, vivirlo y filtrarlo como buenamente he sabido, y sigo en ello, supongo que hasta mi último día aquí. El de mi madre no tiene perdón. Ni olvido. Y no, no es rencor. Es esta orfandad que yo no sé encajar en quien soy ahora, porque reviviendo todo lo que ocurrió entonces me ha faltado y me falta ella a mi lado.

Resumiendo: "Esto no se dice” es un relato desgarrador, aterrador, valiente, necesario, esperanzador, de un niño que creció sintiéndose rechazado incluso por su propio padre. Es la historia real de un niño que decidió vivir, de un adolescente que no decidió morir y de un hombre que lleva media vida en terapia psicológica intentando superar y que vive para contar, para ayudar a otros niños y niñas que sufren o han sufrido abusos, y/o que han sido violados.
Así perdura el abuso, amparado por la alargada sombra del silencio.

Esta historia me ha encogido el corazón, por lo que cuenta y por cómo lo cuenta. Alejandro Palomas escribe que da gloria, sabe expresar, transmitir, exprimir las emociones, las suyas propias y las del lector. ¿Os recomiendo leer esta novela? Por supuesto y no solo es que recomiende su lectura, es que creo que todo el mundo debería leerla. Creo que este libro puede ayudar a mucha gente, leyéndolo es más fácil entender a las víctimas, saber cómo se sintieron y se sienten cuando tiene que revivir aquellas barbaridades. 

Mi nota esta vez es la máxima, para variar, dicho sea irónicamente:




28 comments:

  1. Tan solo he leído una novela de Alejandro Palomas, Una madre, y he de decir que no me quedaron ganas de más. me pareció un libro efectista, continuamente advertía de misterios venideros muy previsibles, los personajes me parecieron el colmo de las desdichas y muy estereotipados. La madre tan pronto parecía estar con demencia, como aparecía dando sabios consejos; me resultó una historia ñoña. Pensaba, así todo, darle una oportunidad a Un amor, tras ganar el Nadal y ahí sigue. Nunca más me planteé leer libros del autor. Tal vez me pilló aquella en mal momento y me he dejado llevar de los prejuicios. No sé, pero tras leer la historia de abusos de James Rhodes, Instrumental (no sé si la has leído), no creo que necesite más sobre el tema. Quiero decir que me podría resultar repetitivo y tampoco es plan de sufrir más de la cuenta.
    Bueno, como ya hemos dicho más de una vez, no siempre podemos estar de acuerdo, aunque lo estemos casi siempre.
    Un beso.

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    1. Pues sí, Rosa, no siempre hay porqué coincidir, aunque la mayoría de las veces sí lo hagamos. Cada una tenemos nuestros gustos y nuestras opiniones y está genial compartirlas aunque sean diferentes.
      A mi esa sensibilidad que destilan los libros de Palomas me gusta mucho y no me parece fácil de conseguir, transmitir tanto con las palabras. A ti te parece ñoñería, lo entiendo, a mi me emociona (igual soy un poco ñoña, lo reconozco, sobre todo cuando las palabras de alguien me recuerdan mi relación con mi madre y mi perro), al menos esta novela y este testimonio suyo me ha emocionado.
      No he leído "Una madre" ni creo que lo lea, pero aquí nos cuenta que su madre acabó con demencia, debía de ser una madre y una persona muy especial, peculiar. Su comportamiento protector hacia su hijo, me ha recordado a la mía.
      Pero es cierto que lo que sucede a ese niño en esta novela, es el colmo de las desdichas, sí, pero es desgarrador saber que es real, saber que un niño vivió algo así... y me parece muy valiente por su parte contarlo al mundo.
      La sensibilidad que Palomas demuestra hacia los animales, tampoco es fácil de encontrar y creo que solo lo entendemos los que hemos tenido o tenemos perro, y no todos opinan igual. Yo sí creo que los perros salven vidas.
      En fin, comprendo que ya el tema te pueda hartar y resultar repetitivo.
      Pero hay tanto que leer, que a otra cosa...
      Agradezco tu comentario sincero
      Un beso

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    2. Acabo de leer una entrevista a Alejandro Palomas acerca de este libro en el blog Lecturápolis. No sé si lo sigues, pero te recomiendo leer la entrevista. Hay también un enlace a la entrevista que le hicieron en La Ser cuando destapó todo el asunto. Fíjate que tras ver la entrevista que le hace Marisa en el blog me han entrado ganas de leer el libro.

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    3. La he leído esta mañana temprano, muy buena entrevista, ¡gracias por pasarte a recomendármela!
      Me alegra que te hayan entrado ganas de leerla, pero bueno, lo que te decía, hay tanto que leer...
      Fíjate que me queda curiosidad por saber que opinarías de su testimonio de vida, si al final la lees, ya hablaremos sobre ella
      ¡Otro beso!

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    4. Si la leo, ya te contaré, por supuesto.

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  2. ¡Hola, Marian!

    Adoro la obra de Alejandro y siempre ha logrado transmitir a la perfección la relación tan especial que tenía con su madre y Rulfo.

    Conozco su historia y esta desgracia que tuvo que vivir y no sé si aún estoy preparada para leer sobre ello. Es pensarlo y se me saltan las lágrimas.

    Es un autor de una delicadeza y sensibilidad maravillosas y todas sus novelas merecen muchísimo la pena, porque, además, su madre y Rulfo siempre suelen estar en ellas.

    Te recomiendo toda su obra, pero en especial Las dos orillas, un cuento que es un regalo para los amantes de los animales. Emociona mucho.

    ¡Un beso!

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    1. ¡Hola Laura!
      fíjate que después de leer Un país con tu nombre, supe que seguiría leyéndole. Me daba cierto miedo Una madre y Un perro, por eso, porque presentía, conociendo como escribe y su sensibilidad que iba a llorar y como que lo iba aplazando. Pero cayó en mis manos Esto no se dice, y no me pude resistir, curiosamente yo le escuché ese día en directo en Hora 25, un programa que suelo escuchar y me quedé de piedra.
      Me alegra mucho coincidir contigo y que a ti también te llegue el autor al corazón.
      Te agradezco mucho la recomendación, igual es el próximo que me animo a leer de él y yo te animo a leer "Esto no se dice", hazme caso, es dura, pero te transmite esa emoción intensa que te hace llorar, no de pena, son llantos que liberan, al menos a mi me liberan y me emocionan.
      Me encantará conocer tu opinión cuando lo leas, porque sé que lo acabarás haciendo.
      ¡Un beso!

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  3. Como decía en el blog de Buscando mi equilibrio, pienso que hoy en día son necesarios libros que nos recuerden que la violencia contra la mujer o los menores, existen. Besos

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  4. Gran reseña querida, Marian.
    Cuando dan ganas de aplaudir al cerrar un libro o ver una película es una sensación maravillosa. Lo enlazo cuando dices lo del poder sanador de los libros. O el emocionarse con el libro. Una historia dura y compleja que parte el alma.
    Besos y buen fin de semana.

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    1. ¡Gracias Miguel!
      es un libro que he disfrutado muchísimo, aunqeu parta el alma. Alejandro Palomas escribe tan bien...
      Besos y buen finde para ti también

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  5. Hola, Marian. De Palomas he leído Un amor, el que ganó el premio Nadal y bueno, no me pareció para tanto como lo ponían pero también me dijeron que quizás sea su novela más floja. Así que creo que me falta descubrir al mejor Palomas. También gané en un sorteo Un hijo y luego leí el siguiente que es Un secreto, que es la continuación. Son bonitos y emotivos y me gustó mucho más el segundo. Creo que va a haber otro más.
    Respecto a este entiendo que te emocionaras con la parte más emotiva, la de la relación con su madre y su perro. Yo he ido a varias presentaciones de otras novelas suyas y es muy emotivo y cuenta las cosas de forma amena y con humor. Si puedes ir a verlo alguna vez, no te lo pierdas.
    Yo leí el de Rhodes y también una biografía de un músico raro que me gusta que se llama Rufus Wainwright, los dos vivieron episodios parecidos y cada uno lo gestiona a su manera, como puede. Pero para muestra un botón, o en este caso han sido dos, así que creo que no voy a leer este.
    Y no, no hay condena suficiente para el que le hacee esto a un niño y tampoco para las bestias pardas que por Twitter le han dicho al autor de todo, incluido eso de "y ahora qué quieres".
    Besines y un abrazo

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    1. ¡Hola!
      tengo Twitter, pero no lo utilizo precisamente por estas cosas, por la cantidad de comentarios incivilizados y de todo tipo que te encuentras, ufff me hierve la sangre con lo que me cuentas, a veces no entiendo el mundo ni al las personas.
      Fíjate que tenía en mente leer Un secreto (el Nadal no, quizás porque no es del que mejor se habla), así que ahora sé que lo leeré. Por supuesto si tengo la opción en algún momento de ir a verle créeme que lo haré. He empatizado tanto con él y me parece tan injusto lo que ha tenido que vivir...
      Yo te recomendaría que leyeras "Un país con tu nombre", creo que te gustaría. Lo que sí tengo claro es que voy a leer todo lo que vaya sacando nuevo
      Esta novela debía de ser escrita, y todo lo que se dice en ella se tenía que decir, seguramente a la larga al autor le vendrá muy bien haber expulsado todo fuera
      Besines y otro abrazo fuerte para ti también

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    2. Si quieres leer El secreto tienes que leer primero Un hijo, porque van juntos. Son lecturas de un par de tardes.
      Besos

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    3. Ok, no lo sabía, ¡gracias por avisarme!
      Besín!!

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  6. ¡Hola!
    gracias a ti por escribirme comentarios siempre tan bonitos. Me alegran mucho tus palabras, de verdad, anima tanto a seguir escribiendo y compartiendo sobre libros y lecturas...
    Entiendo que Una madre no te dejara indiferente, me lo puedo imaginar, siempre fui reacia a su lectura, por lo que he contado, porque los temas intimistas relacionados con
    las madres son de los que mas me zarandean, por mas que sé que luego resultan ser lloreras que liberan, que al final expulsan lo que se lleva dentro
    Este tienes que leerlo sí o sí, Mariana, no te lo puedes perder, porque te conozco y lo vas a disfrutar muchísimo
    Un beso y un abrazo fuerte

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  7. Me parece revelador que el autor tenga sendas novelas tituladas Una madre y Un perro, figuras ambas tan relevantes en su vida.
    Se ve un libro valiente, duro y emotivo. Pero estos libros también me suelen resultar esperanzadores en el sentido de que, entre otras cosas, por supuesto, son libros de superación. Solo los que han conseguido mantenerse a flote en la vida a pesar de esos terribles hechos son capaces de escribirlos. Y es llegado ese momento cuando se puede verbalizar la terrible experiencia y sus consecuencias, aunque haya que soportar esa especie de maltrato que puede ser la opinión pública (incluso a veces de manera bienintencionada).
    Lo más terrible que te he leído en esta reseña es esa huella de culpabilidad que el verdugo imprime en la víctima haciéndola sentir responsable del comportamiento de este.
    Sinceramente, Marian, no creo que lo lea porque o mucho me equivoco o creo que he cerrado mi breve capítulo lector con Alejandro Palomas. No obstante, estoy segura de que es un libro que, como dices, puede ayudar a comprender a las víctimas. En este sentido a mí me amplió esa visión la novela El invierno más frío, de Brendan Kiely.
    Besos

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    1. ¡Hola Lorena!
      es un escrito muy valiente, sí, de superación yo no diría, para mi es mas un libros de soltar, de contar, de decir una monstruosa verdad y un escrito que como digo ayuda a entender como se pueden sentir los que han sufrido abusos y/o violaciones de pequeños.
      Por cierto, he estado echando un vistazo a ese libro de Kiely que nombras, tiene muy buena pinta, igual lo leo
      Besos

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  8. He sufrido ya con tu reseña, voy a sufrir mucho con la lectura, que seguro que la haré, pero necesito estar preparada.
    Besotes!!!

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    1. Se sufre, sí, pero merece la pena leerla, cuando estés preparada
      Besotes!!

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  9. No quiero leer ese libro. El tema me desasosiega grandemente. Supongo que es necesario que alguien lo cuente, que no se calle. Supongo que para él habrá sido durísimo.

    Estoy leyendo otro libro suyo, "Un amor", apenas llevo 25 páginas. Aún es pronto.

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    1. ¡Hola!
      estaba convencida de haberte contestado hace unos días, veo que se me olvidó dar a "publicar".
      Te decía que entiendo que si el tema te produce desasosiego no te apetezca leerla. Yo he llorado en mas de una ocasión, pero como digo mas arriba, llanto liberador, de emoción, porque este autor transmite mucha sensibilidad y emoción.
      "Un amor" no le tengo en mente, si te soy sincera, dicen que no es su mejor novela por mucho premio que haya ganado. Yo las dos que he leído (esta y la de "Un país con tu nombre") me han encantado.
      No sabes las ganas que tengo de conocer tu opinión sobre Un amor, aunque presentó más o menos lo que te va a parecer
      Me tienes que contar...
      Besos

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  10. Yo tampoco pienso leer el libro de Alejandro Palomas que me parece, por lo que acabo de leer en tu reseña, muy valiente y necesario. No lo voy a leer porque ya he leído otras obras que plantean el mismo asunto, el de un menor que sufre abusos por parte de sus educadores, padres, abuelos... Conozco, pues, el tema y entiendo que para quien lo escribe, el sujeto paciente del abuso, es un acto de liberación, una forma de intentar curarse del terrible daño que a pesar de los años transcurridos sigo teniendo en su persona.
    Me ha recordado el libro "Instrumental" de James Rhodes, aunque espero que esté mejor escrito que el del músico inglés que, en este sentido, me decepcionó bastante. Y me ha recordado mucho al documental "El Crítico" de Fernando Trueba premiado en la última Semana de Cinemaldia donostiarra. En este documental el crítico del que se habla, y del que él mismo es protagonista, es Carlos Boyero. Carlos Boyero fue compañero mío en Salamanca en el Colegio de los escolapios. En el documental se despacha a gusto contra los curas, si bien no particulariza en ningún concreto 'hermano L.' como hace Palomas. Pero dice que le infligieron un tremendo daño por los daños físicos (castigos, tortas y tal) y psicológicos (hacer de menos, insultar...) -no dice nada de abusos sexuales- que sufrió durante los años en que estuvo interno en ese colegio. Ninguno de los compañeros supimos nunca ni siquiera adivinar la profundidad del daño moral que, por lo que dice en el documental Boyero, arrastró o ya en ese momento arrastraba. Sí que recuerdo de él su gran afición al Cine y su rebeldía, pero nada más grave llegué entonces a intuir.
    Es asunto muy duro desde luego. Espero que el libro haya servido a Alejandro Palomas para reencontrarse consigo mismo.
    Gracias, Marian, por tan buena reseña
    Un beso

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    1. ¡Hola Juan Carlos!
      Gracias a ti por compartir por aquí lo del libro Instrumental, el documental de Trueba y lo de Boyero (desconocía todo lo que cuentas, voy a investigar)
      Es un tema muy duro, claro, para el que lo ha sufrido en sus carnes y yo también espero y deseo que a Palomas le haya servido como terapia, que por fin haya podido liberarse.
      Un beso

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  11. Hola Marian, yo lo entrevisté hace unas semanas. El martes publico la entrevista. El libro no me dio tiempo a leerlo antes de sentarme a hablar con él, pero menos mal que sí me dio lugar a leer las primeras páginas, esas en las que habla de la pregunta por qué ahora. Era la primera pregunta que tenía pensado hacerle pero, cuando leí esas páginas, me sentí mal. Yo no le iba a preguntar eso porque dudara de él. Bueno, en la entrevista lo cuento todo. Espero poder leer el libro estas navidades. Besos

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    1. ¡Hola Marisa!
      el libro es una pasada. Me alegra que leyeras las primeras páginas para evitar preguntas que según nos cuenta en su libro y se entiende perfectamente nunca se deben preguntar a personas que hayan sufrido lo que él sufrió. Aunque es verdad que esa pregunta se puede hacer como dices, no porque se dude de nada, sino solo por pura curiosidad, sin afán de dañar. Pero mejor evitarlas.
      Pues quedo con ganas de leer la entrevista, fíjate que yo le escribí por privado en Instagram para darle a conocer mi reseña y demostrarle mi apoyo incondicional. No seis se habrá pasado a leerla.
      Ya nos contarás
      Besos

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  12. Buenas, de este autor tengo leído Un amor, una novela donde los personajes generan en el lector un imán. Muy cercana y con un estilo que me generó gran satisfacción. Sigo al autor en Twitter y es verdad que lo que recibe es digno de estudio y totalmente denunciable. Leyendo tu gran reseña me dan sólidos argumentos para no tardar en hacerme con esta novela. Sobre un tema oculto durante años pero tristemente actual sobre el que hay mucho que escribir y tanto por solucionar. Besos

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    1. ¡Hola Iñaki!
      me alegra que me hayas contado tu experiencia con Un amor, el Nadal, me alegra saber que te gustó, porque hay quién dice que es su novela mas floja. Yo creo que acabaré leyendo todos los libros de este autor.
      Lo de Twitter, precisamente por eso, aunque tengo, no lo veo (uso mas Instagram) porque me enerva la cantidad de barbaridades que se leen
      Ya me contarás si lo lees
      Besos

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