Conoce a Dewey leemáslibros, el gato que inspiró el título de mi blog


27 de mayo de 2022

“LA CHICA DE AL LADO” de Jack Ketchum


Era como si dentro de mí hubiera algo claramente primitivo que me atravesaba, se liberaba y se convertía en mí, algún salvaje y oscuro vendaval que yo mismo había creado en aquel bello y soleado día. Y me pregunto: ¿A quién odiaba? ¿A quién y a qué temía?

En el sótano, con Ruth, comencé a aprender que la ira, el odio, el miedo y la soledad son un botón que espera el tacto de un solo dedo para desbocarse hacia la destrucción. Y aprendí que esos sentimientos pueden tener el sabor de la victoria


Empiezo, contándoos que esta novela ha sido una recomendación de alguien que comparte conmigo gustos macabros literarios. Solo sabía cuando la empecé, que ella le había disfrutado, me la describió como “muy muy fuerte” lo que se narraba. Muy muy fuerte sí ha sido, pero bastante más que eso, yo la describiría como espeluznante, brutal, bestial y todos los sinónimos similares o peores que se os puedan ocurrir. También os cuento que es la historia novelada basada en un 'true crime', algo que desconocía mientras leía horrorizada y pensaba, “bueno, es tremendo esto que se cuenta, pero es ficción, no pasa nada”. Pero claro, cuando me enteré de que todo eso pasó en la vida real, me quedé muerta de la impresión, “no puede ser que alguien haya tenido que sufrir lo que sufrió esta chica,” “eso no debería de pasarle a nadie”, pensé.

Continúo, lanzando un aviso importante desde ya a navegantes y habituales lectores del blog: “La chica de al lado” no es apta para todo el mundo, no es apta para estómagos frágiles o delicados, y si ese es el caso, os doy permiso, es más, os animo a que huyáis de este título como alma que lleva el diablo. Tengo claro que a la mayoría os repelerá y rechazaréis absolutamente la lectura y lo voy a entender, claro. ¿Cómo no voy a entenderlo si incluso casi no ha sido apta para mi misma? ¿si incluso a mi, que soy de estómago y mente resistente (¡ojalá lo fuera también en la vida real!, pero no cae esa breva) me ha resultado a ratos bastante indigerible?, si hasta me da apuro hablaros de ella. . .

Pero no os hagáis una idea equivocada de mis impresiones, porque con todo esto no quiero decir que no haya disfrutado con la lectura, que sí la he disfrutado, y eso que en cuanto a calidad de prosa se refiere, tampoco es que me haya parecido nada del otro mundo, aunque Jack Ketchum (Livingstone, Nueva Jersey, 1946-2018) tampoco es que escriba mal.

Este autor firmaba sus novelas bajo pseudónimo, su nombre verdadero era Dallas William Mayr, y está considerado en EEUU uno de los autores más influyentes dentro del género de Terror, como novelista y como guionista de cine y televisión. Además, fue profesor, activista político, publicista, crítico de teatro y agente literario, entre otros, del propio Henry Miller.

También os cuento que hay dos películas basadas en la historia, curiosamente ambas estrenadas el mismo año, en 2007: por un lado, “An American Crime” basada en el caso real de Sylvia Likens ocurrido en 1958 y luego está “La chica de al lado”, que está basada en la historia novelada por Ketchum, en este libro.

La trama a grandes rasgos sin spoiler
«¿Crees que sabes qué es el horror?». Con esta pregunta comienza “La chica de al lado”, nos la lanza David, el narrador de la historia, una historia ambientada en un poblado de Nueva Jersey durante un verano en el que un grupo de niños (David tiene 13 años por aquel entonces, ahora tiene 41) y amigos disfrutan de las fiestas del pueblo, ven televisión, beben Coca-cola juntos y juegan a un juego a escondidas de los adultos. Se podría pensar que solo por el hecho de ser niños, ese juego al que juegan es inocente, pero no, desde el principio, por las pinceladas que nos va dejando el autor, intuyes que de inocente no tiene nada.

El grupo de chavales se sienten muy atraídos por Meg y su hermanita pequeña Susan que acaban de ser adoptadas por su tía Ruth y sus tres primos, los gemelos Donny y Willie de la edad de David y el pequeño Ralphie, a al que todos llamaban Ladrador. Las dos niñas se acaban de quedar huérfanas al fallecer sus padres en un accidente de tráfico, accidente del que Megan salió mejor parada que Susan.

David es el vecino de al lado de la familia Chandler y pasa gran parte de su tiempo en esa casa, porque Ruth es muy permisiva con los niños, les deja hacer lo que quieran, les permite fumar, beber cerveza entre otras cosas y también porque David ha quedado prendado de Meg desde la primera vez que la vio y se hicieron amigos.

Cuando David nos cuenta de qué iba su Juego de críos, empiezas a darte cuenta de que eso es solo el precedente, empiezas a pensar qué es lo que puede pasar, te vienen muchas cosas a la cabeza, pero nunca imaginas que se va a llegar hasta donde se llega, ni mucho menos. Al loro con el jueguecito: hay dos equipos: uno formado por “el comando”, de sólo una persona y los demás son los soldados. Los soldados intentan atrapar al comando, y si lo consiguen, éste es amordazado, atado a veces desnudo a un árbol (también las chicas) y podían hacer con él o ella lo que quisieran durante todo el día. El comando siempre pierde, nunca gana.

Pero ahora, con la llegada de las primas, surge otro Juego ideado esta vez por una adulta mentalmente desequilibrada, perturbada, pro Ruth, que ha sufrido malos tratos a lo largo de su vida y no ha tenido ni tiene una vida fácil. Su idea es encerrar a las primas, y torturarlas, al principio solo de forma psicológica, pero después la cosa se anima y se pasa al maltrato físico, ensañándose sobre todo con Meg, a la que atan y torturan de forma cruel y despiadada en el sótano/ búnquer de la casa, con el pretexto de enseñarle una lección sobre lo que significa ser una mujer en el mundo.

Pero Ruth, además de a sus hijos, involucra a algunos de sus amigos del vecindario, entre ellos a David, que, aunque no participa de forma directa, tampoco hace nada para impedirlo, entre otras cosas porque está fascinado viendo hasta donde están llegando las torturas hacia la que antes era su amiga, y también porque tiene pavor por lo que pueda pasarle si se va de la lengua. 
Después de aquel día, yo era como un adicto y mi droga era el querer saber. El querer saber lo que era posible. El conocer cuán lejos podía llegar aquello. Hasta dónde ellos se atreverían a llegar. Siempre eran ellos. Yo permanecía fuera, o sentía que lo hacía. Tanto para Meg y Susan por un lado, como para los Chandler por el otro. No participaba en nada directamente. Observaba. Nunca tocaba. Y eso era todo. Mientras mantuviera esa postura podía imaginarme que era, si no inocente del todo, tampoco culpable 

Y hasta aquí puedo contar. . .

 
Los puntos fuertes de la novela

La obra es de una dureza extrema, a “la chica de al lado” le hacen todo tipo de salvajadas imaginables e inimaginables. La golpean con saña, la cortan con un cuchillo, la queman, la privan de agua y comida, la violan y alguna que otra cosa peor aún que el autor se niega a contar, pero que sabes perfectamente de qué se trata. Y menos mal que el autor no se recrea en exceso con las escenas, que no se regodea con las torturas, solo las cuenta sin tapujos, eso sí, sin escatimar descripciones, pero evitando morbosidades porque según él mismo contó, decidió obviar algunos detalles por considerarlos demasiado escabrosos. ¡Madre mía!! Como si lo que nos contara no lo fuera ya, como si lo que nos contara no fuera tan escalofriante, tan espeluznante que muchas veces te obligue a parar, a levantar los ojos de las páginas, y respirar profundo para poder continuar. El problema es que no se comprende esa maquinaria de odio puesta en marcha y que no da tregua, ni siquiera al lector que no puede evitar empatizar totalmente con las dos niñas y sufrir con ellas.

● Como ya os he dicho arriba, la novela está basada en hechos reales, parece que todo sucedió en 1965, cuando Sylvia Likens (Meg en la novela) y su hermana Jennifer (Susan) quedaron al cuidado de Gertrude Baniszewski (Ruth), una mujer divorciada y en la realidad madre de seis hijos (en el libro, solo tiene tres), que decidió cobrarse todas sus frustraciones, torturando salvajemente a la pobre Sylvia (y, también, dejando que sus hijos y varios niños del barrio participaran en ese "juego") 

Ketchum solo ha cambiado un par de detalles como los nombres de algunos personajes, otros son totalmente inventados, cambió también algunas edades, o el número de hijos que tiene la maltratadora y añade la figura del narrador David. Todo lo demás parece que está basado en las declaraciones que hicieron en su día los responsables de las torturas. El final sí que diverge de la realidad, pero solo en algún que otro aspecto, no en todo.

● Yo no diría que esto es literatura de terror por más que en la cubierta se pueda leer la frase “una de las lecturas más inquietantes en la historia de la literatura de terror” y por más que el ambiente creado sí sea terrorífico. Aquí lo que hay es extrema crueldad, sadismo y muchos monstruos, pero no de los que salen en los cuentos de los niños, sino monstruos humanos reales. Y la supuesta enfermedad mental, la supuesta locura de esa adulta que dirige todo y que aterra si te pones a pensar en que seguramente estaremos rodeados sin saberlo de personas así, capaces de hacer cosas así, un compañero, el vecino de al lado, o cualquiera que nos podamos cruzar por la calle. Me asusta pensar que la violencia pueda ser como una droga, no hay más que escuchar las noticias en los últimos días, meses. Violencia, violencia y violencia por todas partes. Miedo, da mucho miedo.

No tengo claro si hay enfermedad mental en Ruth, o simplemente auténtica maldad y ganas de desquitarse con el mundo por parte de alguien que ha sufrido mucho y decide pagar sus frustraciones con la chiquilla, escudada y arropada por ese pequeño ejército de niños que no se cortan en seguir el patrón de su madre. Me pregunto si realmente el comportamiento de la madre y de sus hijos no es más que eso, pura maldad disfrazada de trastorno psicológico. Me lo pregunto siempre que tras algún suceso macabro, se dice del que lo realiza que estaba mal de la cabeza, para intentar comprender algo que es totalmente incomprensible. 

Sobre la asesina real (Ruth en la novela) y su machismo, Ketchum escribió lo siguiente: 

«Sus hijos me recordaron un poco a El señor de las moscas. Pero olvidaos de los niños, porque aquí está esta mujer, esa persona adulta, que les da permiso, que lo orquesta todo y los guía en cada paso del camino en un juego enfermo de instrucción que tenía algo que ver con una fundamental repulsa hacia su propio sexo y la incapacidad de ver cualquier sufrimiento más allá del suyo propio. Algo que transmite a un puñado de adolescentes, a los amigos de la chica»

Asusta también (en esta novela todo asusta) comprobar el poder que puede llegar a tener un adulto sobre los niños y adolescentes, y lo manipulables e influenciables que pueden resultar. Se defiende siempre su inocencia y candidez (Ladrador tiene tan solo diez años), se asegura que no hay maldad en ellos, yo nunca he estado de acuerdo, creo que los niños pueden ser muy crueles, que pueden ser muy dañinos y cometer atrocidades si se lo proponen y quedarse tan panchos. 

En conjunto “La chica de al lado” resulta fascinante como experimento social, por todo lo que he contado más arriba, pero sobre todo la ambigüedad moral de David, sus contradicciones e indecisiones. El dilema moral de un niño que en principio parecía tener buenos sentimientos, pero que no puede evitar mirar todo el rato hacia otro lado sin hacer nada para ayudar a escapar a su amiga, siendo testigo de toda esa violencia y vejación. Quizás porque la situación le queda grande y se deja llevar por la inercia, se deja arrastrar por la mayoría porque le gusta sentirse miembro de “la manada”, sentirse miembro de algo, aunque en el fondo sienta pena por Meg y por Susan. ¿Es tan solo una víctima más? o ¿es también un verdugo? 
Era como si dentro de mí hubiera algo claramente primitivo que me atravesaba, se liberaba y se convertía en mí, algún salvaje y oscuro vendaval que yo mismo había creado en aquel bello y soleado día. Y me pregunto: ¿A quién odiaba? ¿A quién y a qué temía? En el sótano, con Ruth, comencé a aprender que la ira, el odio, el miedo y la soledad son un botón que espera el tacto de un solo dedo para desbocarse hacia la destrucción. Y aprendí que esos sentimientos pueden tener el sabor de la victoria.

Resumiendo: “La chica de al lado” es una novela aterradora que consigue erizarte hasta el último pelo del cuerpo, y que te lleva a reflexionar sobre el origen del mal, si es que hay un origen para el mismo. Una lectura que por una parte me ha producido mucho rechazo, pero por otro lado me ha mantenido enganchada y obsesionada por terminarlo y llegar hasta el final. 

Esta vez no me atrevo a recomendarla, en todo caso a aquellos lectores que busquen o no le importen las tramas extremadamente duras y violentas, porque estamos ante un auténtico tratado, todo un tutorial sobre maldad extrema, así que vosotros mismos. . ., advertidos quedáis. 

Mi nota, para variar, la máxima:


34 comments:

  1. Hola :)
    No conocía este libro, no es de esos libros que yo lea habitualmente por lo que de momento, descarto su lectura.
    Besos

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  2. Hola. Tiene puntos muy interesantes como esa manipulación de la adulta a los adolescentes y niños, ese mal tremendo que te puede rondar sin que te des cuenta y puede estar a la vuelta de la esquina. Te advierto que he leído la reseña con miedo a que contaras detalles y me he saltado el párrafo en el que empiezas diciendo que a la muchacha le habían hecho de todo. No quise saber más.
    Ya sabes qué voy a hacer ¿no? Pues eso.
    Besines

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    1. ¡Hola!
      sí, jeje, sé lo que vas a hacer y lo que no vas a hacer. Sabía que ibas a ser una de las que ibas a huir como alma que lleva el diablo. Esta novela no es para ti, las dos lo sabemos. Fíjate que a pesar de su crudeza, sí tiene cosas muy interesantes, como dices. Lo que me parece más terrorífico de todo es pensar que unos niños puedan ser tan tan faltos de empatía y actuar con tanto ensañamiento sabiendo el daño que se hace. Es tremendo, inimaginable!!
      Besines!!!

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    2. Hola. El otro día vi una entrevista de Pérez Reverte y decía eso de los niños, que en la guerra eran terriblemente crueles y duros y que le daban mucho miedo porque son imprevisibles. Según él es porque no tienen responsabilidad, para ellos es como un juego.
      Besos

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    3. Dan miedo, sí, es verdad que pueden ser muy imprevisibles y quizás sí pueda influir que tan solo lo ven como un juego. Pero me sigo preguntando ¿es que no son capaces de sentir empatía y ponerse en la situación del que sufre?? No sé, en este caso David tiene la misma edad que muchos de los niños torturadores y él sí siente empatía y pena
      ¡Qué complicados son los críos!!
      Más besines!

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    4. Fíjate que yo creo que lo de la empatía es complicado y por eso David la tenía y los otros no. Yo he escuchado a mucha gente definirse como empática pero no lo son, no es lo mismo comprender lo que te cuentan que ponerse en el lugar de la persona pero no como lo sentirías tú sino como lo siente esa persona.
      Un tema que daría para muchísimo debate.
      Besines

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  3. Hola Marian,
    Sabes que mi lado oscuro me lleva a estas truculentas historias , y es que con lo mindundi y escrupulosa que soy en la vida real, llega el cine o la literatura más escabrosa y voy de cabeza.
    Leí una muy similar hace un par de años, El Sótano, y pasé miedo y asco, no en Las Vegas, en mi propia casa leyendo 😂😂😂
    Me la llevo.

    Besitos 💋💋💋

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    1. Pues mira, Pelipequi, ahí también somos igualitas, mindundis y escrupulosas en la vida real, pero que nos tiramos de cabeza a lo truculento y gore en la literatura o en las pelis. Sabía perfectamente que te la ibas a levar, tu eres de las mías, macabras máximas, jeje.
      Pues nada, yo me llevo la del Sótano, voy a ver
      Besitos!!!

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  4. Te puedes creer que con todo lo que me gusta el terror no fui capaz de terminarla? Supongo que estás novelas hay que leerlas en el momento adecuado.
    Un beso y feliz fin de semana.

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    1. Vaya si me lo creo, me lo creo perfectamente. Si ya es dura de por sí, en tu mejor momento, si no lo es, pues puede hacerse demasiado cuesta arriba. Seguramente le habrá pasado a más de un@
      Un beso y feliz finde!!

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  5. Tremenda reseña a la altura de esta fabulosa terrible novela. Ya te contaré como llegué a ella. A mi la novela me fascinó pero me pasó lo mismo, cuando supe que era un caso real me horrorizó... inmediatamente me puse a investigar sobre el caso: cómo un barrio entero "se apunta" a semejante atrocidad. Miedo da pensar que en la violencia pueda hallarse algo de placer. Creo que David , debido a su edad o inmadurez, no supo actuar, no supo llegar a tiempo, por algún motivo su mente y su corazón no se pusieron de acuerdo. O quizá no supo distinguir entre el bien y el mal. No creo que todos aquellos salvajes tuvieran una enfermedad mental. Eso es lo preocupante y tan presente en la actualidad.
    Marian! Vamos a por "El sótano"
    Un abrazo amiga.

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    1. ¡Hola querida amiga y compi de gustos macabros literarios!!
      es verdad que no me has contado cómo llegaste a ella, me lo tienes que contar.
      Todo el libro da mucho miedo y más viendo como cada día parece que el mundo se vuelve más y más violento, la gente cada vez usa más la violencia para conseguir lo que quiere (a veces sin querer conseguir nada, porque sí). Es algo tremendo
      Bueno, pues vamos a por El sótano (aunque yo voy a intercalar otras lecturas antes), que si la Yoli dice que lo pasó mal, es que tiene que ser tela.
      Un beso!!

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  6. Las que son demasiado aterradoras no me suelen atraer; es más, hasta en ocasiones me llegan a parecer algo inverosímiles.
    Lo que sí que me parece curioso es la coincidencia en lecturas de terror que yo acabo de tener contigo. Me explico: he leído "Rabia" de Stephen King, una historia que va -¡pásmate por la coincidencia con un hecho real recién ocurrido!- del secuestro de una clase de chicos de un instituto de enseñanza de USA por parte de un estudiante del mismo que por el camino se carga a dos profesores y amenaza con cargarse a todos los compañeros que acaba de secuestrar.
    Casualidades de la vida: novela de terror (aunque la mía varios grados de intensidad por debajo de la tuya) y un horripilante suceso real coincidente con el presentado por el escritor en 1977.
    Un beso, Marian

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    1. ¡Hola Juan Carlos!
      pues sí es coincidencia, sí. Esta novela no podrá parecerte inverosímil, porque más verosímil no puede ser, es tal cual sucedió. Aunque probablemente te parecerá increíble, eso sí, y brutal que algo así haya pasado.
      Vaya con la coincidencia del suceso horripilante del instituto de Texas y tu lectura de Rabia. SI no fuera porque King y yo andamos peleados me la apuntaba
      Un beso!

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  7. No me considero estómago flojo, pero tal vez lo sea más de lo que pienso pues nunca he podido con las torturas. Recuerdo lo mal que lo pasé, hace más de treinta años, leyendo American Psycho. Tenía que parar de vez en cuando porque estaba saturada de violencia y salvajismo. Así es que creo que este me lo salto. Hay demasiado para leer.
    Un beso.

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    1. Claro, Rosa, no hay porque sufrir innecesariamente. Yo me alegro de haberla leído creyendo que era pura ficción. La verdad es que aunque cuenta lo que se hace, no se recrea en ello, eso se agradece
      Un beso

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  8. La realidad muchas veces supera a la ficción. Para mí, el hecho de que una ficción se base en un hecho real, ni suma ni resta, todo depende del tratamiento que se le de y del resultado conseguido.
    El libro me atrae, pero me suscita dudas. Creo que es interesante todas las reflexiones a las que puede dar lugar en tanto a normas morales, nuestra relación con la crueldad o la relación de esta con diferentes trastornos. No me echan para atrás las lecturas duras, como sabes, pero sí que pienso que muchas veces menos es más y temo que en este caso el muestrario de atrocidades se coma el fondo. Claro que eso solo lo puedo resolver si leo la novela, jeje.
    Besos

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    1. Cierto, hay veces en las que la realidad supera con creces la ficción, este caso por ejemplo. En mí sí cambian las cosas respecto a si es ficción o basado en una realidad, sí tengo claro que es totalmente ficticio lo que estoy leyendo, pues ya me pueden contar lo que quieran, que no tengo problema sea como sea de cruel o atroz. Pero ya sabiendo que es algo que ocurrió tal cual..., pues eso lo cambia, es como que leo de otra forma, lo percibo de otra forma.
      Aquí se cuenta lo que se hace (es tal cual ocurrió) pero no es todo el fondo, no se lo come, vamos que la novela no es solo y todo el rato torturando y torturando, hay más. Pero sí, es verdad que solo podrás resolver tu duda del todo si la lees.
      Besos

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  9. Tampoco conocía este libro, pero ahora mismo no me animo. No es el tipo de lectura que ahora busco.
    Besotes!!!

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  10. La historia del crimen mundial nos deja episodios truculentos y macabros que nos hacen preguntarnos por la condición humana. Aunque muy buena parte de esta historia viene marcada por la enfermedad mental del agresor que o bien se refugian en la conducta de grupo o bien se apoyan en su nula empatía basada en la psicopatía que muchas veces pasa desapercibida hasta que los acontecimientos. Pero que podemos esperar en un mundo donde se produce una matanza de 20 niños y la respuesta de algunos políticos es intentar armar a los colegios y profesores con más armas. Vi en televisión An American Crime y aunque he visto cosas mucho peores agradable a la vista no es ;)
    Perfecta tu reseña.
    Besos.

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    1. ¡Gracias Miguel!
      Pues sí..., poco bueno que esperar. Afrontar la violencia con más violencia, así va el mundo.
      Ya imagino que agradable a la vista no será la peli, yo si te soy sincera no creo que la vea, quedé satisfecha con el libro, no necesito más, jeje

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  11. ¡Hola Marian!

    Guau, pues veo que ha sido una lectura brutal, espeluznante, de estas que no es apta para lectores con estómagos sensibles jajaj en fin, no me importa de vez en cuando leer algo más así, encima si está basado en un "true crime" pues oye, me da más curiosidad todavía.
    Lo tendré en cuenta para el futuro :)

    ¡besotes!

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    1. ¡Hola Irene!
      que bien que seas de las que te animes a llevártela, no sabía que no eres de estómago sensible, jeje, que eres de las mías, me alegra.
      Besotes!!

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  12. ¡Hola, Marian!

    Ay, cuando he empezado a leer he pensado: esta historia me suena. Y, efectivamente, es una historia que conozco desde hace años (en Youtube le han dedicado varios vídeos) y es horripilante. La historia es de una dureza extrema y no me quiero ni imaginar cómo se tuvo que sentir. Es un horror que haya personas que puedan causar este dolor tan extremo. En cuanto al libro he visto que te ha impactado mucho y eso ya dice bastante. De momento, creo que no lo incluiré en mi lista de futuras lecturas, porque es una historia que me marcó hace tiempo y no quiero volver a sumergirme en ella. Aun así tu reseña ha sido de diez.
    ¡Un beso!

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    1. ¡Hola Laura!
      no me extraña que la historia te marcara en su día, no es una historia fácil de digerir ni de olvidar, entiendo que no te la lleves. Para mi siempre será un misterio el hecho de que alunas personas sean capaces e provocar daño extremo a otras y quedarse tan panchas o incluso disfrutarlo, nunca podré entenderlo
      Un beso!

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  13. Hola😊 creí haber sido una de las pocas personas que la leí!
    Tremenda pero a mi me llevo a leerla toda.
    Contenta de que ver que no voy tan descafeinada con las lecturas que elijo.
    A veces me sorprendo a mi misma.
    Buena semana, un abrazo!!

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    1. ¡Hola! jaja, pues sí, lectura descafeinada no es. Me alegra coincidir ¡Un abrazo!

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  14. Interesante leerte Escribes ágil corto y bueno

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  15. ¡Hola!
    Mira que me atrapastes con esta premisa. Una trama de lo más interesante, que lo agregaré a mi lista. ¡Gracias por la recomendación!
    Saludos

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    1. ¡Hola!
      pues me alegra haberte atrapado y que no te asuste la dureza
      Saludos

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  16. Te voy a decir la verdad. Estoy un poco cansado de relatos de horror, que acabo por dormir mal. De todas maneras, creí que había leído el libro y no, me equivocaba: lo que había leído es "la pareja de al lado" de una tal Shari laPena, que no es tan terrible. Acabo de terminar "el castillo de Barba Azul" de Javier Cercas (para mi gusto, el más flojo de la trilogía de "Terra alta") donde, si bien pasan horrores, no los describe con detalle. Mejor. Novelitas rosa, eso es lo que necesito, novelitas amables, como la de "No y yo".
    Besazos

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    1. Claro..., ante todo sinceridad máxima, jeje. Entiendo que te canses de tanto terror y que este tipo de libros te haga dormir mal (a mi la verdad es que no me pasa), además hay que leer lo que venga bien para la mente y nos apetezca. Yo también te voy a ser sincera, Cercas no me atrae de forma especial, aunque no sabría decirte porqué, creo que es un autor que no voy a leer (aunque nunca se sabe, igual un día me da y me tiro a por él)
      Pues eso, a por novelitas más rosas, aunque No y yo tiene cierta crudeza no violenta
      Besazos!!!

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  17. Soy de los que les gusta "pasarlo mal" con las historias de terror, aunque esto me parece demasiado gratuito, y, como bien dices, encuadrarlo en el terror no sería muy exacto, pues es más crueldad y salvajismo. También soy de la opinión de que los niños pueden llegar a ser realmente crueles. En El señor de las moscas, por ejemplo, pocas veces he llegado a sentir tanto odio hacia un personaje ficticio, y eso que era un niño.

    Feliz finde ;)

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    1. ¡Hola Ray!
      Sí, es terrorífico todo lo que ocurre, y más sabiendo que es real, que no es algo ficticio, da incluso más miedo aún, pero no es terror tal cual.
      No he leído El señor de las moscas, pero sí que es una lectura que tengo en mente.
      Pues entonces opinamos igual, no te creas que hay mucha gente que está convencida de que los niños no pueden ser crueles
      Feliz finde para ti también!

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