Conoce a Dewey leemáslibros, el gato que inspiró el título de mi blog


30 de junio de 2014

"¿Y TÚ QUÉ CLASE DE MADRE ERES?" de Paula Daly



"Me levanto más cansada de lo que me acosté. He dormido cinco horas y media y tras apagar el despertador por tercera vez, levanto la cabeza. Así de cansada estoy y ni siquiera sé porqué.
Pero ya me he hecho pruebas. Los análisis de sangre salieron bien. Mi médico de cabecera me soltó el diagnóstico con sardónica sonrisa:
<<Siento decirle, Lisa, que esto que tú padeces es... la vida, simplemente>>.

A menudo me siento como si formara parte de un macroexperimento social. Como si alguna lumbrera hubiera decidido reunir a todas las mujeres del mundo occidental para hacer un estudio a escala mundial:  
<<Vamos a educarlas! ¡Vamos a darles un trabajo en condiciones para que se sientan realizadas! Veremos a ver que pasa luego cuando procreen. ¡Veremos por donde estalla la cosa!>>"

¿Podéis imaginar como os sentirías si estuvierais tan agobia@s por el trabajo y la vida en general que os despistárais un momento, desapareciera el hijo de tu mejor amiga y todos te culparan por ello?

Seguro que a tod@s os parecería estar viviendo un horror, un mal sueño, una pesadilla de la que os encantaría poder olvidaros al despertar ¿verdad?

Entonces no os costará entender como se siente Lisa Kallisto, nuestra protagonista de la novela, porque ella no tiene la opción de poder despertarse, está viviendo una realidad y le está ocurriendo aquí y ahora...

Reside en Troutbeck,una pintoresca aldea del Distrito de los Lagos junto a su marido y sus tres hijos. Es una de las zonas m·s segura y tranquila para vivir de toda Gran Bretaña, porque todo el mundo se conoce. Es de esos lugares donde habitualmente, nunca pasa nada, hasta que pasa...

La desaparición de tres adolescentes, entre ellas la hija de Kate, Lucinda, mientras estaba al cuidado de Lisa, pondrá patas arriba la rutinaria existencia de los habitantes del pueblo

La posterior aparición de Molly Rigg después de haber sido violada y maltratada, hace temer lo peor a Joanne Aspinall, la agente encargada de la investigación.

Todo parece indicar que Kate es una madre modelo, siempre pendiente de sus hijos, de su marido, con control absoluto de todos los aspectos de sus vidas pero...

¿Encontrarán pronto a las niñas? ¿Que clase de madre es Lisa?

8 de junio de 2014

"REGRESO A TU PIEL" de Luz Gabás



“Ella sabía que Corso estaba haciendo un terrible esfuerzo por no desmoronarse y abandonarse a la desesperación.

Le había prometido que la acompañaría en el momento del tránsito de la vida a la muerte y cumpliría su promesa aunque sangrara por todos los poros de su piel.

--Al cerrar los ojos para la eternidad solo te veré a ti –le susurró ella--. No sé cómo explicártelo, amor mío, pero siento que este no es nuestro fin. No pongas en mi lápida que descanse en paz porque no lo haré. Te prometo que desafiaré las normas del más allá para estar contigo. Regresaré a ti…”
Son malos tiempos para Brianda. Siempre ha sido una joven alegre, divertida, con coraje, pero ahora sin explicación racional alguna, sin saber muy bien porqué, sufre pesadillas frecuentes, crisis de ansiedad y ataques de pánico.

Ella lo tiene todo: una buena posición, un buen trabajo, un novio (Esteban) que la adora y unos padres maravillosos, pero algo anda mal.

Convencida de que un cambio de aires le puede venir muy bien para poner sus ideas en orden, decide pasar unos días en la vieja casa familiar de Tiles, un pueblo en el pirineo aragonés donde viven su tía Isolina y su marido Colau.

Allí conocerá a dos personas que serán muy importantes en su vida futura: Corso, un italiano casado del que no puede remediar enamorarse hasta la médula y Neli, una vecina del lugar restauradora de antigüedades, que encuentra unos documentos muy antiguos en un mueble de la iglesia que contienen información sobre el Condado y un listado de veinticuatro mujeres que fueron ejecutadas en 1592, acusadas de practicar brujería. Entre ellas está el nombre de Brianda de Lubich, la única heredera de uno de los hombres más influyentes y poderosos del condado de Orrún.

De regreso a Madrid y siguiendo los consejos de Neli, nuestra protagonista visita la consulta de un psicólogo especializado en regresiones hipnóticas que la llevará de regreso la Edad Media, a conocer su propia historia solo que iniciada cuatrocientos años atrás.

Entre las sesiones de hipnosis y la información contenida en los papeles, todo empezará a encajar, incluso sus sueños recurrentes y entenderá que quizás su existencia en el presente, pueda responder a una necesidad de continuidad con su vida pasada.

¿Qué le pasa a Brianda? ¿Iniciará su historia de amor con Corso, exactamente donde él destino se la arrebató? ¿Recuperará la normalidad?

21 de abril de 2014

"LA LLAMADA DEL KILL CLUB" de Gillian Flynn




"He etiquetado los recuerdos como si vinieran de una región particularmente peligrosa: el Lugar Oscuro.

Detenerme demasiado en la imagen de mi madre intentando arreglar de nuevo la cafetera rota, o en la de Michelle bailando en camisón, con los calcetines subidos hasta las rodillas, haría que mi mente se hundiera en el Lugar Oscuro.

Persistentes manchas de color rojo estallando en la noche. El hacha inevitable, rítmica, moviéndose mecánicamente como si estuviera cortando leña. La escopeta de caza disparando en el pequeño vestíbulo. Los chillidos de cuervo aterrorizado de mi madre, con media cabeza arrancada, pero aún intentando salvar a sus hijos"
El "3 de enero de 1985", podría ser una fecha cualquiera. Pero para Libby Day no lo es. Aquel fatídico día, su madre y sus dos hermanas fueron brutalmente asesinadas durante "el sacrificio de la Granja de Satán", "la matanza de Kansas". Ella, con tan sólo siete años consiguió salvarse de la masacre escapando de la granja, a través de la helada nieve de enero.

Ben, el hijo mayor, fue inculpado después de que la chiquilla, a pesar de su corta edad y su evidente confusión testificara en su contra, declarando haberlo visto todo.
"No. Aquella noche vi lo que vi, pensé, mi mantra de siempre. A pesar de que no era cierto. Lo cierto era que no vi nada. ¿Vale? Bueno. Técnicamente no vi nada. Sólo lo oí. Sólo lo oí porque estaba escondida en un armario mientras mi familia moría, por la sencilla razón de que yo era una pequeña cobarde".

Veinticuatro años después, Libby se ha convertido en una adulta deprimida, incapaz de comprometerse con nada, de salir adelante, con reiteradas dificultades económicas.

Una llamada telefónica, "la llamada del Kill Club", le pondrá en contacto con un grupo de socios dedicados a investigar, por amor al arte, crímenes no resueltos. Todos coinciden en defender la inocencia de Ben, así que de esa forma, y a cambio de dinero, se verá removiendo de nuevo la mierda del pasado, investigando y buscando al presunto verdadero asesino.

Pero aunque el dedo acusador sigue señalando a Ben, y también a su padre (Runner), que los visitaba de vez en cuando y después siempre los volvía a abandonar, las cosas no son siempre como parecen...

¿Llegará Libby hasta el final? ¿Averiguará lo que pasó realmente esa sangrienta noche de invierno? ¿Conseguirá exculpar con sus hallazgos a su hermano y sacarle de la cárcel?

30 de marzo de 2014

"PSIQUIATRAS, PSICÓLOGOS Y OTROS ENFERMOS" de Rodrigo Muñoz Avia



"Saber a qué se dedican los psiquiatras es tan difícil como saber a qué se dedican los psicólogos. Antes de ir a la consulta de mi cuñado Ernesto, yo sólo tenía una noción muy vaga de cuál era la función de la psiquiatría.

Después de ir a su consulta y a otras diez o doce consultas más de psiquiatras y psicólogos ya ni siquiera tengo esa vaga noción.

He llegado a la conclusión de que a ciencia cierta nadie sabe lo que es la psiquiatría o la psicología, ni tampoco lo que las diferencia, y que la principal ocupación de psiquiatras y psicólogos es tratar de averiguar quiénes son ellos y a qué se dedican.

Yo creo que en el fondo estas personas tienen un problema de identidad y que todas ellas requerirían un tratamiento psicológico, si acaso lograran ponerse de acuerdo sobre lo que eso significa".
Rodrigo tiene 37 años, trabaja en la empresa de ascensores que fundó su padre y su vida hasta ahora ha transcurrido de forma placentera al lado de su mujer, sus hijos y Arnold, un gato con complejo de perro.
"El gato de mis hijos es un gato persa himalayo de un tamaño descomunal, y su principal peculiaridad es que en vez de maullar, ladra. Esto lo digo completamente en serio, aunque nadie me cree nunca. Ese gato, a diario, cuando llego a casa para comer y abro la puerta del garaje con el mando a distancia, me dirige su mirada cruzada desde lo alto de su columna (una de las columnas de ladrillos que delimitan la cancela exterior) y emite unas extrañas ventosidades con la boca, sonidos guturales muy secos y cortos, que si no fuera porque provienen de un gato, nadie dudaría en denominar ladridos"

Pero una pequeña crisis nerviosa sin importancia, en presencia de su inaguantable cuñado Ernesto, que además es psiquiatra, lo enredará todo.

Ernesto, conseguirá convencerle para que asista a su consulta en calidad de paciente. Realmente él no quería ir, porque estaba convencido de que no tenía ningún problema mental, pero dudó y eso fue su perdición
“Dudé y cuando dudas siempre haces lo contrario de lo que en realidad quieres hacer. Cuando me pilla un atasco en Madrid y dudo entre dos itinerarios posibles siempre cojo el que pienso que es peor. No sé por qué, es muy raro. Pero cuando llega el momento de decidir, la opción que me parece peor ejerce una extraña atracción sobre mí. No sé, ya he dicho que a esto se le podría llamar fatalidad: puestos a caernos en un hoyo, nos caemos en el más profundo”

Diagnosticado de enfermo fóbico, parafásico, disléxico, obsesivo y depresivo, comienza su particular gincana psico-psiquiátrica, en busca de una solución
“Cuando pienso en la parafasia soy parafásico y me cuesta mucho colocar las síbalas en orden y en lugar de decir «supermercado», digo, por ejemplo, «sumerpercado». A veces esto mismo me ocurre con el orden de las palabras y digo, por ejemplo, «me estómago el duele» cuando, evidentemente, lo que quiero decir" es que me duele el estómago. Otras veces es todavía peor y lo que hago es cambiar letras o sílabas entre distintas palabras. Cuando digo «me he tensionado la toma», en realidad quiero decir que me he tomado la tensión”.

¿Conseguirán ayudarle esos “adictos a la enfermedad”, como él describe a los psiquiatras y psicólogos que visita?¿volverá a ser feliz algún día?