Pasaje destacado
"Tan pocas cosas personales había habido en mi vida hasta aquel momento que esas eran las importantes para mí aquellos veranos: mis padres, mi hermana, mis juegos, el olor del sol... Eran cosas que percibía como una extensión de mí mismo, en las que los demás no desempeñaban ningún papel. En cambio, el verano de mis doce años, ese yo extendido se redujo bruscamente, y el mundo terso e íntegro que lo contenía se rasgó como el velo del templo. No ocurrió nada que tarde o temprano no ocurra en la vida de todas las personas –esos cambios que, se dice, nos ayudan a crecer–; pero a mí me ocurrió todo de golpe, en unas semanas, y si tenía doce años cuando empezó, seguía teniendo doce cuando terminó: realmente no me dio tiempo a crecer.Por eso quiero contároslo: aunque he escuchado la historia de otras personas –y lo he hecho, os lo aseguro, he escuchado mucho–, nunca he conocido a nadie a quien le ocurriera tan deprisa, tan inesperada, tan precipitada, tan brutal e irreversiblemente lo que me ocurrió a mí."
Sandro Veronesi (Florencia, 1959) es un escritor italiano bastante conocido en su país, así como también un destacado ensayista y periodista. Hasta la actualidad ha publicado ocho novelas, aunque solo cuatro han sido traducidas al español, siendo “Septiembre negro” la última que vio la luz en 2024. Su estreno como escritor fue con “Per dove parte questo treno allegro”(1988) y desde entonces ha obtenido varios premios literarios, entre ellos dos veces el Premio Strega, por “Caos calmo” (2006) y “El colibrí” (2020).
Los puntos fuertes y débiles de la novela
✔ El comienzo: ya nos da muchas pistas. Ese primer párrafo nos deja la certeza de que algo muy gordo debió de pasar, y eso que probablemente pasó, (aunque durante la lectura a veces te preguntas ¿será realmente fuerte lo ocurrido, o será una triquiñuela del autor para que no dejemos de leer?) ese hipotético dramón ocurrido con los padres capaz de arrasar el mundo del niño protagonista, ahora adulto, que nos lo cuenta, es el pegamento del lector a las páginas ansiando saber más y más.
Para empezar a contaros esta historia, tengo que hablar de mis padres. En aquel tiempo eran los guardianes de mi tranquilidad, y eso significa que eran unos buenos padres. Yo tenía doce años y en mi vida no había nada que fuera ni de lejos tan importante como ellos. Si puede decirse que mi infancia fue un lugar seguro y que yo fui un niño feliz, fue gracias a ellos. Por eso los hechos que voy a narrar me perturbaron tanto: porque, por primera vez, mis padres fueron incapaces de protegerme; es más, fueron una de las causas de la conmoción que sufrí. Por primera vez el mundo me tocó directamente, sin filtros, y el mundo quema, es fuego vivo, y esto yo no lo sabía porque hasta entonces mis padres siempre se habían interpuesto. Pero aquella vez ellos mismos fueron el mundo que me arrasó, así que, si puede decirse que a partir de cierto día no volví a ser feliz –no de aquel modo–, fue culpa suya.
✔ La trama a grandes rasgos sin spoilers: Ambientada en Italia, entre Vinci y Fiumetto (Versilia) localidad costera de la Toscana, Gigio echa la vista atrás medio siglo después al verano del 72, al de sus doce años, inolvidable y no precisamente en el buen sentido, sino más bien por todos esos cambios drásticos vitales, físicos y mentales, y por un acontecimiento brutal e inexorable que le voló la vida y le dejó secuelas psicológicas que hoy parecen superadas. Gigio exterioriza sus dolorosos e íntimos recuerdos y sentimientos para obtener respuestas a esa pregunta crucial que aún hoy no se ha podido responder:
Entendámonos, no es que, con ese muro delante, no haya podido vivir una vida decente: después de todo, si no hubiera sido ese, habría sido otro. Es que me he aburrido de él, digamos, me he cansado de él y quiero ver mis límites luchando contra otro obstáculo. Quiero cambiar de muro. Por eso he pensado que desnudarme, hacer un relato verdaderamente sincero, honesto y escrupuloso puede ayudarme a superar por fin esa pregunta: ¿podía yo cambiar el curso de los acontecimientos? Lo único que necesito es una sílaba: sí. O: no. Y ver por fin qué hay detrás. Lo único que queda por averiguar, como he dicho varias veces, es si yo tenía o no capacidad para resistir a ese suceso o al menos para hacer que fuera menos funesto.
Primero nos cuenta una serie de pequeños sucesos que sumados, van conformando el cambio, el paso abrupto de la infancia a la adolescencia plena, y cómo todo junto contribuye al estallido de la supuesta bomba que lo pone todo patas arriba.
Lo que espero es librarme de este clavo oxidado que llevo incrustado en la cabeza, darle la vuelta a esos dos versos de Auden que he citado al principio y que tanto me gustan, y poder decir algún día que, aunque no podamos olvidar que fuimos infelices, no siempre debemos recordar por qué lo fuimos.
✔ Los personajes: hay dos familias, los Bellandi y los Raimondi y sus miembros, aunque no todos al mismo nivel, conforman el elenco principal.
● Entre los Bellandi tenemos a:
✦ Luigi Bellandi, Gigio, doce años. Es el niño que dejó de ser niño ese verano y el protagonista indiscutible de la historia por más que él mismo pretenda relegar ese protagonismo en Astel, su primer gran amor. Es bilingüe y su obsesión son los deportes y los deportistas de élite: el ciclismo, las carreras de coches, de motos, y el atletismo, de hecho, vive muy de cerca los Juegos Olímpicos de Múnich y el Tour de Francia enganchado a la radio ese verano, que fue el verano de los grandes descubrimientos: el placer de la lectura, el de escuchar buena música y el amor, todos de la mano de Astel y el gusto por el lenguaje y el significado de las palabras. Pero también el descubrimiento de la violencia y el lado oscuro de la vida.
Además, descubrí la lectura, la de verdad: en lugar de limitarme a leer las tiras de Schultz, de Hart y de Mort Walker y luego pasar directamente al final y ponerme caliente con Valentina , empecé a leer Linus más a fondo. Precisamente en el número de junio apareció la primera entrega de una historieta llamada El Eternauta , que había que leer como si fuera un libro y que me llevaba mucho tiempo. Era larga, compleja, con mucho texto y dibujada de manera casi cinematográfica.
✦ El padre, Augusto Bellandi, abogado penalista metido en política, hombre superficial y pragmático, orgulloso, dominante, apasionado del mar y la vela. Dedica casi todo su tiempo libre a su barco, el Tivatù, con el que sale a navegar cada domingo con Gigio.
Salvo en su trabajo, en todo lo demás era un diletante, en el sentido etimológico del término, que viene de delicere, «seducir, tentar, atraer». Tenía la pasión contagiosa y la alegría de participar, la despreocupación y el ánimo noble del diletante, pero también la superficialidad, la fatuidad, la improvisación y a veces la temeridad. Es importante tener esto en cuenta.
✦ La madre, Elizabeth O’Nety (Betty), irlandesa y ama de casa, mujer aparentemente tranquila de conducta irreprochable, y su adorada, admirada e inteligente hermana pequeña Gilda, ambas con el pelo de un color rojo intenso y ambas en guerra declarada contra el rutilismo (condición genética que determina el pelo rojo y pecas por la falta de melanina asociada a la mutación de un gen).
Gilda Bellandi, de siete años, declinó la invitación diciendo que estaba cansada y que después de comer quería echarse la siesta, la odiada siesta. La mirada heroica que me lanzó cuando ella y mi madre se fueron de la playa dijo de ella lo que nadie se había imaginado aún: hablaba de su inmensa fuerza de voluntad, su sensibilidad, su inteligencia, su resolución, todo lo que en los años venideros había de convertirla en la persona más importante de mi vida. La única que sabía. La única que había entendido.
✦ El tío Giotti es el pariente pobre de los Bellandi, un personaje extraño y peculiar que, aunque más secundario, es también importante por la relación de especial complicidad que mantiene con su sobrino Gigio, compartiendo aficiones deportivas e incluso contagiándoles a él y a Gilda su entusiasmo por el mundo del ajedrez y por Bobby Fischer.
Era tío no sabíamos de quién: de mi padre no, menos aún mío y de Gilda, pero todos los de la familia lo llamábamos tío y era, como digo, la persona más extraña que había visto en mi vida.
● Entre los Raimondi, vecinos de los Bellandi, de casa y de sombrilla, una familia rica:
✦ Lucido, es el dueño de la casa que los Bellandi alquilan en Fiumetto, amante de la tecnología y propietario de una importante empresa de marmolería de Pietrasanta. Su mujer, Mesy es etíope, tiene rasgos nubios y piel muy oscura, es la atracción de la playa. La hija de ambos, Astel, la chica de las trenzas, es un año mayor que Gigio y su primer amor. Una chica bastante madura y con las ideas muy claras para su edad.
Me vi viviendo en un sueño, pasaba más tiempo con Astel que con mi familia. Me despedía de mi madre y de Gilda a las once de la mañana y no volvía a verlas hasta la tarde, y las horas que no pasaba con ellas era otro Gigio Bellandi: comía en casa de Astel lo que preparaba su cocinera, a veces solo para nosotros dos; pasaba la tarde con ella leyendo, escuchando música y bailando, en su casa, en el jardín, jugando con su perro, hablando y conociendo su mundo, sin creerme que yo también formara parte de él. Mis pies no tocaban el suelo –volaba.
✔ Varias curiosidades destacables:
● La lectura está aderezada de una banda sonora de canciones y alusiones al cine de época, un plus extra a la historia que me ha resultado interesante. Gigio traduce las letras de las canciones preferidas de Astel: Cat Stevens, Led Zeppelin o Procol Harum, Roxy Music, David Bowie, Harry Belafonte entre otros…
Me acordé de una canción de Cat Stevens que Astel y yo habíamos traducido, la más bonita, la que nunca me cansaría de escuchar, «Where Do the Children Play»: precisamente hablaba de aquello que me rodeaba.
● La elección del título “Septiembre negro”: puede que sea un guiño a ese verano funesto que sufren los hermanos y que derivó en un septiembre personal muy negro, pero también se refiere al grupo terrorista Septiembre negro, una facción de La Organización para Liberación de Palestina que atentó en 1972 contra las Olimpiadas de Munich provocando una inolvidable masacre, entre ellos 11 atletas israelíes asesinados.
● Se alude a un hecho real e impactante ocurrido en el 69, al asesinato del niño Ermanno Lavorini de la edad de Gigio, desaparecido y encontrado enterrado bajo la arena en Marina di Vecchiano, un hecho que conmocionó a todo el país sobre todo por ser el primer secuestro de un niño en Italia y por estar salpicado de connotaciones políticas y sexuales.
✔ El punto débil de la novela, que para mí también haberlo haylo: la trama conlleva bastantes alusiones al mundo del deporte y deportistas. Reconozco que me han resultado excesivas e innecesarias esas páginas enteras hablando de ese tema sobre el que no entiendo ni me interesa demasiado. Me han saturado y las he leído por encima, rapidito.
Pero un momento: el que celebra la victoria no es Bitossi. El que ha ganado el Campeonato del Mundo lleva un maillot gris oscuro, agita la bandera italiana, es italiano, pero no es Bitossi. Es Marino Basso. El campeón del mundo es Marino Basso, Bitossi ha llegado segundo. Merckx cuarto. Bitossi ha adelantado a Merckx, ha adelantado a todos, pero llega Basso, su compañero de equipo, y justo en la meta lo supera por una rueda. Ahí está la foto de llegada: por una rueda. Ahí está Bitossi, llorando. ¡Ay qué dolor, qué dolor inmenso! Sí, un dolor inmenso nos invade en silencio a todos, a sus familiares, a sus fans, a nuestros barrios, a Versilia, a Toscana y a toda Italia, porque todos amamos a Bitossi. Si él hubiera ganado, habríamos ganado todos.
Pero así como digo una cosa, digo otra: el último tercio de la lectura me resultó frenética, de no poder dejarlo queriendo saber más y más, y el final. . . me encantó, trágico, magnífico. Tras cerrar el libro, sentí la satisfacción por haberlo terminado y la plena certeza de que sin duda mereció la pena.
Resumiendo: “Septiembre negro” es la historia de un drama personal y familiar ocurrido un verano funesto en la vida de un niño de doce años, el relato de una serie de sucesos que marcaron la vida del protagonista. Una historia contada sin rencor desde el intimismo y la sinceridad absoluta, sobre el despertar sexual del niño al adolescente y lo que perdió en el camino, pero también todo lo que sumó y descubrió aquel fatídico verano.
Aunque no siempre podemos recordar por qué fuimos felices, no olvidamos que lo fuimos.
Aunque no siempre podemos recordar por qué fuimos felices, no olvidamos que lo fuimos.
Aunque no podamos olvidar que fuimos infelices, no siempre debemos recordar por qué lo fuimos.
¿Os recomiendo esta novela? Por supuesto, por varios motivos: por todos los puntos destacables que os he contado arriba, pero también porque en general, es una novela que me ha gustado y está muy bien escrita, con una prosa rica, detallada (quizás en exceso) y un lenguaje depurado y muy cuidado.
Esta novela ha sido un "Debate a tres", la hemos leído y debatido a tres bandas en nuestro club de lectura particular. Si tenéis curiosidad por ver otros enfoques, otras perspectivas distintas, u os apetece saber si Mariana y Rosa han disfrutado la novela más que yo o difieren de mi punto de vista, podéis hacerles una visita y leer sus reseñas AQUÍ Y AQUÍ, seguro que no os arrepentiréis.
Mi nota esta vez, a pesar de ese pequeño "pero" que le puse, y para que no quede duda de que merece mucho la pena, también va a ser la máxima:

0 comments: