Pasaje destacado
"Tan pocas cosas personales había habido en mi vida hasta aquel momento que esas eran las importantes para mí aquellos veranos: mis padres, mi hermana, mis juegos, el olor del sol... Eran cosas que percibía como una extensión de mí mismo, en las que los demás no desempeñaban ningún papel. En cambio, el verano de mis doce años, ese yo extendido se redujo bruscamente, y el mundo terso e íntegro que lo contenía se rasgó como el velo del templo. No ocurrió nada que tarde o temprano no ocurra en la vida de todas las personas –esos cambios que, se dice, nos ayudan a crecer–; pero a mí me ocurrió todo de golpe, en unas semanas, y si tenía doce años cuando empezó, seguía teniendo doce cuando terminó: realmente no me dio tiempo a crecer.Por eso quiero contároslo: aunque he escuchado la historia de otras personas –y lo he hecho, os lo aseguro, he escuchado mucho–, nunca he conocido a nadie a quien le ocurriera tan deprisa, tan inesperada, tan precipitada, tan brutal e irreversiblemente lo que me ocurrió a mí."
