Pasaje destacado
"Pienso en lo que he vivido estos días en Tokio. «La muerte del amigo», podría titularse este capítulo de mi vida. Me acuerdo de que Denis ha muerto y en mi cabeza aparece la temporada que vivió en Francia, con la lejanía de un recuerdo enterrado entre malezas. Su casa, sus compañeras de piso. Su malísimo francés. Seguramente habría corrido también por este aeropuerto porque llegaba tarde. Recuerdo a Denis y que está muerto. Paso todas las yemas de mis dedos por la yema de mi pulgar derecho. Como si contara algo.Denis vivió en París y tenía un perro. Se llamaba Zoco y, la verdad, no recuerdo por qué ese nombre. Me encantaría escribirle, que lo leyera y que en menos de un minuto me hubiera mandado una nota de voz explicándome el motivo de ese nombre tan feo para un perro. Pero está muerto. Además, por decisión propia. Así que, como tú siempre me decías a mí: Lo que tú decidas estará bien."
Los puntos fuertes de la novela
Estoy parada en el paso de cebra más largo de Shibuya. En los hombros siento el pelo recién cortado. Soy una europea más en el cruce. Cuento con los ojos a las personas que van a colisionar conmigo. No lo evito, no me importa. Como dice Denis, en Japón la gente no se toca. Y yo quiero que alguien me roce en Japón. Paso todas las yemas de mi mano derecha por la yema del dedo gordo. Como si estuviera contando. Pero mi cabeza cuenta otra cosa, se pregunta dónde he aparcado el coche de alquiler y el tiempo que tengo para llegar a la acera, porque yo sigo parada en medio del cruce de Shibuya. Cierro los ojos y vuelvo a pensar en el coche. Calculo que un mínimo de diez personas ha rozado mi cuerpo cuando han cruzado.
✔ La trama a grandes rasgos sin spoilers: todo transcurre en 2016, Denis, el mejor amigo de Ada desde hace veinte años ha muerto, para ser más precisa se ha suicidado, en Japón, donde residía desde hacía tiempo. Según el testamento que él redactó en 2014, ella, Ada, es su heredera única y universal, por lo que debe viajar a Tokio para cumplir con sus últimas voluntades y despedirse de su amigo, darle el último adiós.
Tirada en tu propia cama pienso en ti. En cuando venías a salvarme de mi padre o cuando venías a salvarme en general. De mí misma. En España, en Dinamarca. Si me lo hubieras dicho, Denis, habría venido a Tokio a por ti. A salvarte. O a ayudarte a solucionar tus problemas. O a drogarme contigo. O a matarme contigo.
Allí, en un país extraño, de corazones y gentes frías, un país donde la gente conduce de forma temeraria, no se da la mano ni se abraza, donde la gente llora y nadie se da cuenta porque ya casi ni los niños lloran y nadie te hace un favor sin pedirte algo a cambio, Ada escribe sus sentimientos, escribe versos y lo que va recordando de su amistad con Denis desde que eran pequeños, al que consideraba además de amigo, su familia.
Cuando éramos pequeños, su tía Rosa decía que mi lunar del vientre y el lunar de la cara de Denis eran el mismo, que habían surgido del mismo sitio. Como la Luna, que formó parte de la Tierra antes de separarse y girar alrededor de ella. Y que por eso estábamos tan unidos.Escribo eso en mi libreta, que he apoyado en el borde de la camilla donde yace Denis sin vida. Lo titulo: Denis y Ada.
La Luna, que es Tierra, orbita a su alrededor.Espera conseguir llegar a ella de nuevo.Todo lo que conocemos gira alrededor de algo.Es la mecánica de la vida: un núcleo y elementos que rotan en torno.
Al mismo tiempo que ella rememora y escribe, iremos conociendo como era la relación entre ellos dos y como es la que ella ha mantenido y mantiene con su familia de sangre, con su madre, su padre y sus hermanas.
Mami, mamá, ¿por qué no vienes a Tokio? Sálvame. He intentado sustituirte por todas las personas que he admirado y me han querido. He intentado justificarte. He intentado con todas mis fuerzas deshacerme de la culpa, de tu culpa, de tu cara, de tu puto amor incondicional. Pero no puedo. Jamás te has ido de mi sueño, de mi dolor, de mí raíz. Y no echo de menos que me salves, ni que veas en mí a una hija como lo ves en mis hermanas. Echo de menos que me mires con pena, que me atiborres a pastillas para intentar curarme, echo de menos que me hagas daño. Y con mis veintiocho años sujetos sobre mi pecho, mamá, quiero que vengas aquí, que te pares justo delante de mí y me salves. Supongo que la hipócrita ahora estoy siendo yo, porque yo jamás te salvaría a ti, porque no me corresponde, porque no tengo respuesta para el afecto que tú decidiste darme.
A través de lo que le cuenta el compañero de piso de Denis, “el chico rubio”, las notas en la habitación (porque Denis también escribía) y lo que encuentra en su ordenador sin contraseña (¿dejado así a propósito?), Ada tratará de buscar pistas para intentar entender su drástica decisión y lo que le llevó a quitarse la vida.
Denis, ¿te mataste porque tú tampoco disfrutaste de nada en tu vida? Necesito que vuelvas de donde coño estés. Ojalá volvieras esta noche. Te invitaría a un sake japonés de ese que tenéis en la nevera y te demostraría que hay otros mundos y otras realidades donde se trata peor a la gente. Joder, daría los mejores años de mi vida por que se te hinchara otra vez el pecho. Y por que te giraras ahora mismo y me dijeras: Estoy helado, me muero por un caldo. Cojo la mano derecha de Denis y paso todas las yemas de mis dedos por la yema de su pulgar derecho. Como si él también contara algo.
✔ Los personajes:
▶︎ Ada R., protagonista absoluta de la novela, es la mediana de tres hermanas y también la narradora de la historia, madrileña aunque vive desde hace dos años en Copenhague con su novia Nadine y su perra Clara.
Vivimos en un tercer piso y desde la cama se ve la estación de metro de Amagerbro. El día anterior a la muerte de Denis, Nadine recogió una carta para mí. Desde que Denis se fue a vivir a Japón nos escribíamos por carta, a pesar de nuestros whatsapps diarios. A Denis y a mí nos encanta pensar que somos los protagonistas de Solo los amantes sobreviven, de Jim Jarmusch, y que, a pesar de que el mundo avance y nuestras vidas cambien, siempre habrá un punto romántico en nuestra comunicación.
Toma Lexatín para aplacar sus nervios y poder dormir (lo mismo que tomó Denis para suicidarse), tiene una desbordante imaginación y un ritual, una especie de tick nervioso, algo que hace de forma constante y que también es la frase más repetida de la narración:
Yo paso todas las yemas de mis dedos por la yema de mi pulgar derecho. Como si contara algo.
Soy de esas personas obsesivas y autodestructivas. Cuando empezó a pasarme, pensaba que era una narcisista de mierda que estaba tan centrada en mí misma que necesitaba autodestruirme para alejarme de mi ombligo. Pero, con los años, me he dado cuenta de que lo que hago es intentar mantener las distancias con el pasado, me obsesiono con las cosas y sobrevivo. He encontrado mi zona de confort ahí. He aprendido a distanciar tanto mi cuerpo de mi cabeza que a veces se me olvida lo que acabo de hacer un segundo antes. Estoy desconectada y yo creo que por eso algo en mí no acaba de estar satisfecho del todo. Por eso me alejé de Denis, para darme una oportunidad a mí misma. Necesitaba aprender a cuidarme, física y mentalmente. Él era como yo y llegó un punto en que nos hacíamos daño.
La autora se introduce profundamente en su mente para hacernos saber cómo siente y padece todo lo relacionado con la muerte de su amigo y hermano. A través de ella, también conoceremos detalles del propio Denis nacido en Aviñón, Francia, aunque también tenía la nacionalidad española.
▶︎ Hay otros personajes secundarios retratados de forma algo más superficial pero que también cumplen su papel interesante en la trama: el compañero de piso de Denis, "el chico rubio", con el que convive durante su estancia en Japón por haber entre ellos cierta química, dolor y vivencias compartidas que intercambiar. Y el empático "enfermero japonés del hospital", el mismo que la llama por teléfono para darle la noticia del fallecimiento y que le permite estar a solas con el cadáver de su amigo cada vez que ella lo necesita.
Poco sabremos sobre Hiro, el amante japonés de Denis, al que Ada busca obsesivamente desde su llegada a Japón, analizando coincidencias entre lo que va encontrando en sus cuadernos y lo que a ella le contaba en sus cartas.
✔ La prosa: como ya dije y expresé en mi anterior reseña, esta autora es especial, escribe muy bien, muy bonito, indiscutiblemente se nota que es poeta. Su prosa es de las que te absorben, te abducen. Y si no. . ., mirad:
✔ Curiosidades sobre la lectura: una de las cosas que más me ha gustado es que en esta historia Tokio está siempre ahí, de fondo, llenándolo todo, casi un personaje más de la novela. Ada nos cuenta peculiaridades tanto de la ciudad como de sus habitantes, de Japón y los japones en general.
Ada compartía con Denis el gusto por el cine, la música y la lectura, algo que se transmite en la narración con constantes y abundantes referencias literarias, cinéfilas y musicales:
✔ Y el final: totalmente a la altura, con más de un giro inesperado pero bien cerradito. De los que te remueven y dejan con cara de boba de la emoción, regusto algo triste y lágrimas en los ojos, pero a la vez totalmente satisfecha porque sabes que el libro que acabas de terminar, no lo vas a olvidar fácilmente. Perfecto…, un broche de oro a una obra de diez.
Distingo al chico rubio entre la multitud. Viene mirando hacia el suelo, su cuerpo anda cansado. Le ofrezco un cigarrillo fuera, al frío. Me explica que hoy ha tenido un día complicado en el restaurante y que le ha gustado comer conmigo. Mañana quiere ir a ver a Denis al depósito. Yo pienso en la cara que va a poner el enfermero japonés cuando me vea otro día más en la sala de espera y en cómo voy a convencerlo para que nos lleve a ver a Denis. Aun así, lo miro y le digo que vale, que mañana vamos.—Vale, mañana vamos.
Poco sabremos sobre Hiro, el amante japonés de Denis, al que Ada busca obsesivamente desde su llegada a Japón, analizando coincidencias entre lo que va encontrando en sus cuadernos y lo que a ella le contaba en sus cartas.
Denis me habló de un japonés con el que estuvo saliendo unos meses. Le llamaba «el amante japonés». Hubo una carta que leí tantas veces que acabé por aprendérmela de memoria y en ella explicaba que había sido como si un ángel cayese del cielo expresamente para sanar sus carencias. Le envidié porque yo no tenía ningún ángel en mi vida que sanase nada. Pero él contaba que le iba a dar una oportunidad a la palabra placer, que sabía que ese amante japonés iba a conseguir que por fin no existiera la culpa que asociábamos a esa palabra.
✔ La prosa: como ya dije y expresé en mi anterior reseña, esta autora es especial, escribe muy bien, muy bonito, indiscutiblemente se nota que es poeta. Su prosa es de las que te absorben, te abducen. Y si no. . ., mirad:
Delante de ese escritorio me vienen miles de imágenes a la cabeza: qué es la belleza, dónde nace, hacia dónde va y de dónde viene. El cuerpo sin vida de Denis es bello, tiene las dolencias de un campo de batalla y está hinchado por una vida que ya no es más que miseria. Su cuerpo, vacío por dentro, se ha convertido en una metáfora incapaz de ser escuchada. Ese depósito es una fosa común, con cuerpos almacenados, listos para ser sometidos a rituales que alaban a un creador, creador de la muerte como final único y omnipresente. Cuerpos desterrados, exiliados lejos de sus respectivas sangres. Se han convertido en ballenas muertas a orillas de una playa. La belleza nunca trae paz.
✔ Curiosidades sobre la lectura: una de las cosas que más me ha gustado es que en esta historia Tokio está siempre ahí, de fondo, llenándolo todo, casi un personaje más de la novela. Ada nos cuenta peculiaridades tanto de la ciudad como de sus habitantes, de Japón y los japones en general.
Siento un amor inocente por Tokio, un amor frágil. Japón es el hijo odiado por los padres. Es el bastardo de la naturaleza, el hijo ilegítimo del centro del mundo. Es castigado con catástrofes, es purgado a base de huracanes, terremotos y tizones. Atardece en Tokio, voy sin rumbo. Noto mi cuerpo como el de un fantasma, me siento traslúcida. Ando como si el suelo fuera a abrirse y el infierno me fuera a coger por los pies.
Ada compartía con Denis el gusto por el cine, la música y la lectura, algo que se transmite en la narración con constantes y abundantes referencias literarias, cinéfilas y musicales:
Los libros nombrados son unos cuantos, pero hay uno de relevante importancia en la trama, "Hiroshima, mon amour" de Marguerite Duras.
En la primera hora de espera ya me he comido todos los snacks que me llevé. En la segunda hora termino de leer el libro Hiroshima, mon amour, de Duras. En la tercera hora escribo esto en mi libreta: Lo que Hiroshima me quiso decir o lo que Denis me quiso enseñar: hay que entender por qué lloran las ciudades para poder salvar la vida.
Respecto a las películas, también se nombran varias, la mayoría conocidas por mí: Babel (Alejandro González Iñárritu, 2006), Bandidos, (Barry Levinson , 2001), Lost in Translation (Sofia Coppola, 2003), Requiem por un sueño ( Aronofsky, 2000), etc. Os dejo además una lista que encontré en Spotify de la
La protagonista, como ya he dicho tiene mucha imaginación y a menudo fantasea con una cámara invisible que la filma, una cámara que también graba sus vivencias en forma de flashbacks como si fueran los fotogramas de una película.
Mientras camino hacia el coche, vuelvo la cabeza fingiendo que estoy siendo filmada por una cámara invisible. Noto mi pelo moverse alrededor de mi nuca. Me encanta. Antes lo llevaba largo (excesivamente largo) y ahora cada vez que me miro al espejo siento que soy la espía de una película de ciencia ficción americana que se ha cortado el pelo para parecer otra persona. Imagino que la cámara invisible está filmando un plano medio de una chica de espaldas en mitad de Tokio que mira hacia atrás a cámara lenta porque piensa que el futuro amor de su vida está observándola. Con la boquita un poco abierta y el pelo en movimiento. Muy Scarlett en Lost in Translation.
✔ Y el final: totalmente a la altura, con más de un giro inesperado pero bien cerradito. De los que te remueven y dejan con cara de boba de la emoción, regusto algo triste y lágrimas en los ojos, pero a la vez totalmente satisfecha porque sabes que el libro que acabas de terminar, no lo vas a olvidar fácilmente. Perfecto…, un broche de oro a una obra de diez.
Resumiendo: “Por qué lloran las ciudades” me ha fascinado y emocionado mucho, me ha parecido una novela preciosa cargada de melancolía pero que lo tiene todo: una trama interesante que te agarra desde el principio, maravillosos personajes con los que empatizas sí o sí, porque no se puede evitar ponerse en la piel de Ada a la que se le acaba de ir un “más que amigo”, un familiar de esos que tú misma eliges y no te vienen impuestos por la genética. Y trata temas universales como la culpa, la soledad, el suicidio, el duelo, la familia, la homosexualidad, el desamor.
Al final he conseguido entender por qué lloran las ciudades que han sido maltratadas y resurgen. Lloran de amor, Ada. Hay que saber por qué lloran las ciudades para saber cómo lloran los amantes.
¿Os recomiendo esta novela? Por supuesto, por varios motivos: por todos los puntos destacables que os he contado arriba, pero también porque esta novela es un auténtico homenaje a la amistad, en este caso y curiosamente entre un hombre y una mujer, algo bastante menos habitual tanto en la vida real como en la literatura, que la amistad entre mujeres. Y porque las preguntas que se hace constantemente la protagonista son las que seguramente tú te harías o te habrás hecho en algún momento de la vida ¡No os la perdáis!
Mi nota esta vez es la máxima, para variar, dicho sea irónicamente:

Hola, Marian.
ResponderEliminarLa única pega que le pongo es que hoy es festivo y la biblio y librerías están cerradas.
Me encanta absolutamente todo lo que dices. La relación, el sitio, la intimidad y el estilo y sobre todo, el tema. Esa búsqueda y despedida juntas para intentar resolver el duelo.
Me encantan los poetas metidos a novelista porque escriben tan bonito, y encima les entiendo. Japón es un sitio que me atrae muchísimo, Las costumbres y rituales mezclados con esa frialdad que parece que no acoge a nadie y nadie es feliz.
Espero leerla pronto.
Besines
¡Hola Norah!! que suerte..., por aquí no es festivo. Es muy probable que la tengan en tu biblio porque es de 2019. Estoy convencida de que te gustaría mucho, así como la de "Yo no sé de esas cosas", aunque esa, creo recordar tenía un final, aunque brutal, algo más abierto.
EliminarY si encima te atrae Japón como ambientación, pues creo que sería acierto total, ojalá te animes a leerla. Yo he disfrutado mucho con ella y tengo mucha curiosidad por saber tu opinión.
A mí también me encantan los poetas que deciden escribir novelas, son geniales
Yo también espero que la leas pronto y me cuentes...
Besines!
Hola Marian,
ResponderEliminarEstoy aquí para sorprenderte, recientemente me suscribí para que me llegaran tus nuevos post al correo. Por alguna razón no me llegaban anteriormente, aunque fuera seguidora. Muy interesante el tema del suicidio, no se si en el libro se llegan a descubrir las causas por las que Denis no encontró motivos para seguir viviendo. Cual fue la gota que colmó su vaso. Bonita reseña, un abrazo.
¡Hola Irene! Sí, sí me sorprendiste... Claro, es que para que te lleguen hay que suscribirse, solo con ser seguidor no sirve, aunque también me ves por Insta.
EliminarSí, se llegan a saber los motivos. Es una novela muy bonita, me hizo llorar de emoción, no de tristeza. Aunque no sé si a ti te gustaría, igual no...
Besos!