Conoce a Dewey leemáslibros, el gato que inspiró el título de mi blog


27 de febrero de 2026

“NUBOSIDAD VARIABLE” de Carmen Martín Gaite

Portada del libro Nubosidad variable de Carmen Martín Gaite, editorial Anagrama
"No quiero acabar como esa señora ni como mamá, la pobre, más sola que la una, resentida, que antes la mataban que pedir auxilio o un mimo, hay que saber mantenerse una en su sitio —decía—, siempre esperando que la vinieran a buscar a ella, sin tener de quién echar mano cuando le entraran ganas de hacer confidencias o de pasarlo bien, pues no sé, con una amiga de la propia edad y gustos parecidos, porque los chicos en cuanto crecen ya radian en otra onda y hablan raro y no sabes lo que piensan de ti, y en cambio con las amigas puedes desahogarte y decir que la vida es un asco, pero también reírte y quitarle importancia a los disgustos de juventud, y recordar cosas de los veraneos y letras de canciones y películas, en fin, un intercambio, porque, si no, acabas loca, pierdes hasta el sentido del humor. .

Y enseguida, como es natural, se me viene a las mientes Mariana, su figura se abre paso entre la niebla de lo falaz, se dibuja contundente como el sol a mediodía, y quiero su calor, lo echo de menos con urgencia, con una saudade ya irresistible, portuguesa, claro, porque en otra lengua no se explica."


Esta es mi primera incursión en la narrativa de Carmen Martín Gaite (Salamanca, 1925-2000), una autora salmantina por todos conocida e incluida en el círculo literario de la Generación del 55 o Generación de la Posguerra. Con varios Premios en su haber, ya con su primera obra publicada ganó el Café Gijón (“El balneario”, 1955) y dos años más tarde el Nadal (fue la primera mujer en obtenerlo con ”Entre visillos”, 1957), además del Príncipe de Asturias en 1988, el Premio Nacional de las Letras en 1994, la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes en 1997 y la Pluma de Plata del Círculo de la Escritura en 1999.

Aunque quizás la más conocida sea “Nubosidad variable”, que cuenta con múltiples ediciones desde su primera publicación en 1992 hasta la última en 2007, una novela que yo tenía en el punto de mira desde hacía tiempo, aunque no haya sido hasta ahora que me he decidido a dar el paso. Os adelanto que la experiencia no habría podido ser más satisfactoria.

Mi opinión personal sin spoilers

 ✔ El comienzo ya me permite ilusionarme, darme cuenta, ser consciente, aunque solo en parte de lo que me espera, y constatar que además de novelista, la autora era poeta. 

Ayer, después de casi dos meses de tiempo inseguro y chaparrones intermitentes, que según parece han sido agua bendita para el campo, estalló por fin la primavera y la sentí bullendo provocativa a través de los cristales de la ventana. Fue la sombra fugaz de una paloma la que reveló, al desaparecer, ese raudal de luz que todo lo invadía con el asalto de su llamada, un tirón anacrónico hacia aventuras ya imposibles. Me acordé de que había soñado con Mariana León.
Estábamos tumbadas en el campo mirando las nubes; antes habían pasado otras muchas cosas no tan placenteras, creo que me perseguían porque estaba implicada en un atentado, y es posible que allí encima de la hierba se lo estuviera contando a Mariana, aunque no estoy segura, ni tampoco de que ella viniera conmigo cuando lo de la persecución. De los sueños aterriza uno con la cabeza tonta y siempre se han perdido cosas fundamentales. La luz que entraba por la ventana, aunque parecida a la del sueño, solamente consiguió hallar eco en la arritmia de mi respiración, como un aleteo de mariposas agonizantes.

Y según me adentro en la trama, me entusiasmo más y más, porque lo que me cuenta me gusta, me engancha: dos mujeres se reencuentran de forma inesperada en una exposición de arte, tras varios años sin saber nada la una de la otra y deciden como deberes mutuos, empezar a escribirse cartas contándose sus vidas, recordando anhelos, culpas, miedos del pasado y lo que se han echado de menos desde que separaron sus caminos, como hacían cuando eran íntimas amigas en el colegio e instituto. 
Tú estás igual, Sofía, exactamente igual, te lo aseguro. La misma voz, la misma sonrisa, los mismos ademanes y esa curiosidad entre ingenua e incendiaria, la forma de preguntar, de mirarlo todo y de comentar después lo que has visto con tus propios ojos, sin atenerte a opiniones de repertorio. Y luego esa capacidad, que has tenido siempre, de convertir los locales más inhóspitos en un rincón grato para conversar, como si los tocaras con varita mágica.

En la actualidad, Mariana León es psiquiatra dedicada a desenmarañar e intentar arreglar las mentes ajenas. Mantiene una relación muy tóxica con Raimundo, un escritor que está pasando por una crisis personal infernal y existencial.
Claro que yo me dejo arrastrar, eso es lo malo, que no consigo despegarlo de mi vida. Pero es una historia demasiado tortuosa para contarla en plan resumen, necesitaría tumbarme en el diván y que tú vinieras a sentarte a la cabecera. Alguna noche lo haremos, si te apetece.

Tras la primera carta recibida de Sofía y su nuevo desencuentro/desilusión con Raimundo, pone tierra de por medio rumbo a la casa de la playa que una paciente, también amiga, le ofrece a libre disposición en la calle la Amargura de Puerto Real (Cádiz), una especie de refugio que Mariana utiliza cuando necesita huir de sus propios fantasmas mentales, estar sola, escribir, o reflexionar con tranquilidad.
Me voy, como te digo, a vacunarme de mis amarguras a la mismísima calle de la Amargura, trabalenguas que no deja de tener su miga sarcástica. La vida, hasta cuando la vemos más negra, puede ofrecernos estas compensaciones lingüísticas capaces de arrancarnos una sonrisa momentánea. Más que irme, me largo. Me he liado la manta a la cabeza y he salido de estampía. De momento no pienso en las consecuencias, procuro sacarle placer a la sensación misma de la huida. Veremos lo que me dura, probablemente poco, porque ha sido una decisión a contrapelo de mi propio acuerdo. Siempre que decido hacer un viaje, supedito el proyecto a fechas libres, a compromisos pendientes. O sea, que prevalece la sensatez. Pero lo de ahora es un arrebato, como la espantada de un torero que tira los trastos y echa a correr ante un toro que amenaza con derrotes de muerte. Si has leído mi carta anterior, no te costará mucho entender que ese toro es Raimundo.

Por otro lado, Sofía Montalvo vive inmersa en un matrimonio sin amor, infeliz, porque ya se casó con Eduardo (por cierto un personaje inaguantable, me ha caído fatal) sin estar enamorada. Él además, no la trata demasiado bien, ni la valora, solo piensa en ganar más y más dinero. Tienen tres hijos ya mayores emancipados a los que Sofía adora y que ahora viven en el “refu” la casa heredada de la abuela: Encarna la mayor, Lorenzo el mediano y Amelia la benjamina de la familia. La relación que mantiene con Encarna, desde que era niña es muy especial.

A través de las cartas y cuadernos que ambas se escriben, iremos conociendo detalles sobre esa íntima amistad de adolescencia que ya desde el instituto las convirtió en amigas inseparables, de esas que disfrutan pasando tiempo juntas, se apoyan y refugian la una en la otra incondicionalmente. Hasta que un día las cosas se tuercen entre ellas y cortan todo tipo de relación. 
Llevo varios meses pensando en ella sin parar, te distancias por tonterías de gente que ha sido fundamental para ti, a mí me ha pasado con ella, pierdes el rastro de su vida, y de pronto comprendes que no puede ser.

¿El motivo? ¿Quién fue la culpable de la separación? Ambas partes, quizás algo más por el lado de Mariana, pero también tuvo parte de culpa un mal entendido y un hombre, Guillermo, del que ambas se enamoran. 
Son los peligros de dar rienda suelta. Me ha pasado con algunos hombres también, y no escarmiento. Al primero, Sofía, tú lo conociste. Lo que no sabes, porque a partir de eso empezó mi distanciamiento contigo, es lo que me cambió la vida aquella primera pena de amor, todavía llevo la marca. Luego, a fuerza de pasarme una y otra vez la película, he entendido que fue una pena de amor doble y que por eso me dolió tanto. Lo más grave no fue que Guillermo me dejara de la noche a la mañana sin dar explicaciones, sino que no me las dieras tú tampoco, que las tenías todas. Tardé en saber que las tenías, y no lo supe por ti, tardé en entender por qué estabas rara conmigo, por qué huías con los ojos a otra parte cuando me veías triste, en aceptar tus silencios. Tú también sufrirías, supongo. Y hasta incluso más. 

¿Qué me ha parecido? ¿Me ha gustado?

 La historia es epistolar y está ambientada en los madriles del 92, una historia intimista, que me ha emocionado mucho. Me ha parecido perfecta en todos los aspectos: 

✔ Los temas que trata: desde mi punto de vista son dos los principales, la base de todo: la soledad y la amistad.

▶︎ La soledad, porque todos los personajes están y se sienten muy solos, ninguno se salva… 

Y salió a relucir, como débil sol entre nubes, el tema de la soledad irremediable del ser humano. Es demasiado cansado pasarse la vida plantándole cara a la soledad. ¿No resultaría más sensato poder pactar con ella? Peroré sin mucho ahínco acerca de aquello, consciente de que estaba llevando a cabo una faena de aliño.

▶︎ La amistad: destaca de forma especial el destripe, análisis pormenorizado que la autora lleva a cabo sobre la amistad femenina, la psicología y el modo de pensar de las mujeres, y sobre cómo vivimos y sentimos ese tipo de amistades intensas que a veces se forjan entre nosotras (bastante distinto a la amistad entre hombres), ese tipo de químicas y conexiones especiales que nos sirven de apoyo y ayudan a lidiar con los problemas cotidianos, las desilusiones y la desgana por la vida.
Con las amigas puedes desahogarte y decir que la vida es un asco, pero también reírte y quitarle importancia a los disgustos de juventud, y recordar cosas de los veranos y letras de canciones y películas, en fin un intercambio, porque si no acabas loca, pierdes hasta el sentido del humor.

Pero también trata otros asuntos como la identidad, los amores no correspondidos, tóxicos o idealizados, la literatura y la escritura como válvula de escape ante la ansiedad y el estrés, la maternidad y las relaciones entre madres-hijas.

 ✔ Los personajes son magníficos, sobre todo el de Mariana y Sofía, las dos protagonistas de la historia. La autora destripa las mentes, las psiques de las examigas, analiza o mejor dicho permite que ellas mismas analicen a través de la escritura y la introspección, que fue lo que pasó entre ellas, como afrontaron la separación y como están viviendo el reencuentro, la ilusión y la posibilidad de poder recuperar el tiempo perdido. 

✔ Mención especial merece la enorme cantidad de referencias, resonancias literarias, cinéfilas y musicales. "Cumbres borrascosas" es la novela más citada, también el “Diario” de Katherine Mansfield. porque Mariana y Sofía tienen gustos afines, comparten el amor por la literatura y la escritura, la música, el cine y las series de televisión. 

Decías tú que cuando fuéramos mayores y ganáramos algo de dinero teníamos que hacer un viaje las dos juntas a Yorkshire, en mayo, para visitar la tumba de Emily Bronté, para reconocer el paisaje de Cumbres borrascosas, y rodar por una pendiente tapizada de hierba. Veo que sigues leyendo esa novela y me conmueve, te la debes saber de memoria. A mí también ahora me han entrado ganas de releerla. Pero no te escribo para hablarte del talento literario de Emily Bronté, sino del tuyo.

✔ Respecto a la prosa de Martín Gaite. . . ¿qué puedo decir yo que no se haya dicho u oído ya? Pues eso, que es una maravilla leerla, que su prosa es de las que te absorben y te meten en sus letras sí o sí, de las que una vez que te agarran, es imposible dejar de estar, salir de sus páginas. Y que os la recomiendo encarecidamente, tenéis que leer esta novela cuya trama está escrita a cuatro manos por estas dos mujeres que nos muestran el discurrir de sus vidas, pensamientos, sentimientos, vidas cambiantes como todas las vidas que trascurren con “nubosidades variables”, a veces con cielos totalmente despejados, o con cielos encapotados por las circunstancias que sufrimos y vivimos, o bien con nubes que anuncian temporal y acaban descargando lluvia. 
Estaba atardeciendo. Pasaban unas nubes rosáceas que se movían sin sentir, que sin sentir mudaban el perfil, de consistencia y de color. Todas las formas que iban tomando, a cual más sugerente, eran cuchilladas de fugacidad que clamaban por ser descifradas. Desde siempre, desde el principio de los siglos; un texto variable e infinito como el de nuestros viajes interiores. Viajamos con las nubes que se disgregan y oscurecen, cambiamos con ellas sin darnos cuenta, a tenor de su frágil dibujo condenado a la agonía antes de que nadie lo haya entendido. En las nubes, y nunca en los papeles, está el jeroglífico verdadero.


✔ El final: precioso, tal y como como esperaba y quería que fuera, me ha convencido totalmente y eso que según me acercaba a las últimas páginas tenía miedo de sentirme desilusionada, pero no. . ., al contrario. 

Os cuento que lo que tenía pensado era hacer una reseña exprés, pero me he puesto a escribir y no me ha salido algo breve con todo lo que quería expresar, por eso solo espero haber sido capaz de transmitiros con mis palabras lo que esta novela me ha fascinado, tengo claro que va a ser una de las mejores lecturas de mi 2026, por eso os animo a que no os la perdáis, es literatura de la buena.

Mi nota esta vez es la máxima, para variar, dicho sea irónicamente: 




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