Conoce a Dewey leemáslibros, el gato que inspiró el título de mi blog


1 de julio de 2022

"LA MEMORIA DEL ALAMBRE" de Bárbara Blasco


"Pedimos vodkas con limón y nos los bebemos como si fuera zumo de frutas. Glup, glup, con qué alegría se precipita el líquido por nuestras jóvenes gargantas. Bebemos sin mesura, despreciamos la previsión como la peor de las enfermedades degenerativas y nos complace hacerlo. Ya encontraremos a quien nos invite a más, y si no, siempre queda la opción de rebañar los restos de cubatas que alguien descartó sobre la barra.

El aburrimiento es sin duda el peor de nuestros males; la fantasía, la droga más poderosa. El resto de sustancias, meros sucedáneos que se exacerban al contacto con nuestra imaginación. Nos drogamos, todo lo que podemos: ese es el límite. Mientras, el destino nos extiende sus brazos elásticos como telarañas, donde miles de vidas por suceder pueden quedar pegadas.


Bárbara Blasco (1972) es una escritora y periodista valenciana que fue coautora de varios libros antes de debutar en solitario con la novela “Suerte” en 2015. “La memoria del alambre” (Editorial Che Books, 2018, reeditada por Tusquets en 2022) no es la primera de sus tres novelas publicadas hasta ahora, tampoco la última, la que en 2020 se hizo con el Premio Tusquets (“Dicen los síntomas”).


La trama a grandes rasgos sin spoiler
Así empieza “La memoria del alambre”: "Qué distinto se ve el siglo XXI desde el siglo XX", con esta frase, seguida poco después por esta otra "Qué distinto se ve el siglo XX desde el siglo XXI". Y así se mueve esta historia del siglo XXI al XX y del XX al XXI, a través de los capítulos, a través de las palabras de una de las dos amigas inseparables que vivieron a tope la movida valenciana de los ochenta, cuando aún sonaban las guitarras en las discotecas justo antes de que la música de mákina y las drogas sintéticas de la ruta del bakalao lo invadieran todo. Catorce años, alocadas, atrevidas, insensatas, inconscientes, descontroladas, haciéndolo todo juntas, a pares, queriendo comerse el mundo juntas, saboreándolo todo, experimentándolo todo. Una amistad que podría haber sido para siempre si un tren no se hubiera llevado por delante la vida de Carla, la más intrépida de ambas, de eso hace ya veinticinco años.

La que logró sobrevivir a aquello, que también es la narradora (en ningún momento conoceremos su nombre), recibe un email de la madre de Carla, pidiéndole que le cuente cosas de su hija, lo que solían hacer juntas, si estaba enamorada cuando murió, si sufría, le pide que comparta con ella todos los recuerdos que tenga de aquel verano fatídico y de aquella noche que se tragó a Carla para siempre.
Me asaltan los recuerdos de adolescencia, recuerdos que han permanecido dormidos en algún pliegue oscuro de mi memoria y que despiertan de pronto aturdidos, como tras un largo coma. Quieres saber qué pasó entonces, como si entonces no fuera una ficción, un tiempo imaginario, imposible de localizar entre la infancia y la edad adulta. Un limbo sin coordenadas fijas al que no sé bien cómo regresar, del que no sé bien cómo salir.

Y se alternan capítulos de dos periodos temporales distintos: 
-- Por un lado, los recuerdos del pasado que conforman la trama de las vivencias de las dos adolescentes, sus andanzas en el instituto, las primeras citas con chicos, el despertar de la sexualidad, las salidas a bailar a las discotecas, los primeros roces con las drogas, las pastis y el alcohol.

-- Y por otro lado, capítulos del presente en los que la narradora cuenta cómo es su vida actual formando parte de la orquesta Maravillas, un grupo de música pachanguera que en realidad la avergüenza, un grupo de esos que durante el verano van de pueblo en pueblo cantando canciones de Bisbal, Carlos Baute, y lo que se tercie. No se siente orgullosa de lo que cantan, no, y no puede evitar compararla con la genial música ochentera que escuchaban sin parar Carla y ella.

Pero los recuerdos que salen a la luz no son todos agradables, ni únicamente nostálgicos, porque hay dudas que nunca desaparecieron y la hipótesis del accidente siempre ha estado alternando en su cabeza con la del suicidio, siguen quedando demasiadas preguntas sin respuesta, y demasiada culpa. 

Siempre hablaron de accidente, del accidente de Carla, bajando el tono, como si hubiera niños cerca, opacando la frase, cubriendo con una sábana de cortesía la violencia de aquel acto.

Los puntos fuertes de la novela

Una magnífica ambientación: la novela está ambientada en Valencia (aunque no se prodiga demasiado en nombrar calles ni lugares) y describe el ambiente fiestero de la ciudad durante los ochenta. A mí, personalmente me encantan las tramas que discurren en esa época, me inundan de nostalgia, es como si leyéndolas fuese posible regresar a aquellos momentos, a aquellos maravillosos años, aunque solo sea a través de la lectura, a través de mi memoria y de mis recuerdos. Eran tiempos de mods, con sus mini corbatas negras, sus flequillos volátiles, sus gabardinas de paño, también de punks y de rockers (¡qué recuerdos!) 
Te diré que el mundo era mucho más sencillo entonces: se dividía en pijos, en rockers, en mods, en punks. Compartimentos estancos y bien definidos. Los mods odiaban a los rockers, los rockers odiaban a los punks, los punks odiaban a los pijos, los pijos odiaban a todos los que no fueran pijos. Nosotras escogíamos tribu en función de lo mucho o lo poco que nos favoreciera el estilo. Nos cardábamos el pelo, nos gustaba el cuero por rudo, por suave, por inalcanzable, los pañuelitos de topos anudados al cuello, las medias de red transgresoras.

Estoy de acuerdo con la autora cuando expresa que tenemos tendencia a mitificar los años 80. Yo también lo reconozco, es cierto y creo que normal, porque fueron los años de nuestra adolescencia vivida con la intensidad con la que supongo se vivirán todas las adolescencias. También es cierto que las cosas y los tiempos desde entonces han cambiado mucho en algunos aspectos y a dios gracias. En los 80 por ejemplo, se sabía del bullying en los colegios, se conocían los abusos (de todos tipos, sexuales y no sexuales), pero se normalizaban, se veían como algo natural y no pasaba nada, no se hablaba de ello. En esta novela hay mucho abuso y mucha aberración.

Los dos personajes principales, los de las dos chicas, están muy bien perfilados y ambas, sus vivencias, conforman una fotografía bastante fidedigna de lo que en general viene siendo la adolescencia, de la amistad entre chicas en esa complicada e irrepetible (en el buen sentido y en el mal sentido) etapa en la que se crean lazos especiales e indestructibles y solo se piensa en bailar hasta desfallecer, tu música, esa que perdurará por siempre en tu cabeza, y que marca cada instante de todo lo vivido.
Y cuando acaba, bailamos otra, y otra, y una más. Perdemos la cuenta, perdemos la noción del tiempo y hasta de dónde vienen las luces de colores que dibujan caracolas intermitentes, verdes y azules, en el rostro de Carla, en mis manos, haciéndome creer que podemos existir y dejar de existir, para volver a existir de nuevo.

Entre dos buenas amigas, suele haber una que lidera, que decide, que domina y otra que es más acomodaticia. En este caso también. Carla es la jefa, la que manda y la otra, la sumisa, la que podría seguirla hasta el fin del mundo si se diera el caso. 
Sé exactamente lo que piensa Carla, lo que siente Carla, lo que Carla calla. No me importa ser su sombra, diluirme en ella hasta desaparecer, del mismo modo que los peces abisales se tornan transparentes en el fondo del mar. De verdad que no me importa seguir siempre su plan, por oscuro que sea.

La novela rezuma música ochentera por todos sus poros, eso me ha encantado. Mientras lees, suena en tu cabeza el grupo Paraíso (el primero declarado pop en la movida madrileña y que tras su disolución se convirtió en La Mode), The Cure, Radio Futura, Alaska y los Pegamoides, Nacha Pop, Hombres G, etc. Os cuento que, respecto a la música, yo sí creo que hemos perdido y estoy de acuerdo con la protagonista cuando dice que la de los 80, era mucho mejor que la de ahora, aunque yo no soy tan drástica como ella. 
No se trata de nostalgia. Leí un estudio de la universidad que confirmaba que la música había empeorado en los últimos años empíricamente. Tras analizar cientos de canciones con un programa informático, los investigadores habían llegado a la conclusión de que la música actual es más previsible, más homogénea y con menos sonoridades que la de hace unas décadas. Que las melodías de ahora tienden a parecerse más entre ellas.

De hecho, cuántas veces me he dicho y me digo a mi misma, que ya no se hace música como la de antes. En esta novela, se critica duramente la música moderna, la de hoy en día. 
Vivimos en un mundo cada día más idiota en cuestiones musicales. Los productores ofrecen mierda en lugar de canciones, mierda hidrolizada, envasada al vacío, perfectamente empaquetada, pero mierda al fin y al cabo. Y el público medio, esa costumbre hecha animal, consume con fruición su mierda, y demanda puntualmente más dosis. El marketing se ha convertido en el vademécum de la mierda; las discográficas, en grandes empaquetadoras de mierda; las radiofórmulas, en enormes ventiladores para salpicar toda esa mierda. La publicidad, en la coartada emocional para que su olor nos resulte familiar, como si proviniera de nuestro propio retrete. Y todo el mundo contento: no tendremos música, pero ¿a quién le importa la música cuando está hasta el cuello de mierda?

El título es muy sugerente, está ahí por algo, tiene su significado, un significado que Bárbara Blasco nos explica, pero que se intuye entre las páginas: "La memoria del alambre" se titula así porque el alambre tiene memoria, una vez se ha torcido, por más que se trate de enderezarlo, vuelve por inercia a adoptar su posición maleada, en realidad es como una metáfora del paso del tiempo. Pasada la adolescencia, todos somos alambres torcidos”

Después de leerla todo cobra sentido:
El alambre posee memoria. Una vez doblado tenderá a su posición combada, no importan los esfuerzos que se hagan por enderezarlo.

La prosa de esta autora es bonita, cruda y directa, me ha sorprendido que cuida mucho lo que dice y cómo lo dice, con un lenguaje que te atrapa desde la primera página y ya no puedes parar de leer. Una curiosidad: parece ser que en “La memoria del alambre” hay historias inspiradas en cosas que le pasaron a Bárbara Blasco y a una amiga suya en la adolescencia, algunas pinceladas autobiográficas. Ella misma nos cuenta a propósito de su novela: 
"Ocurre una cosa extraña, y es que de tanto trabajar el recuerdo llegas a confundir la ficción con lo que realmente pasó. Al principio me asustaba. Decía: No tengo bastante con engañar a los demás con mis embustes, sino que además me engaño a mí misma. Me di cuenta de que al reconstruir esas historias estaba cambiando mi memoria, y eso me lleva a pensar que somos relatos, que somos lo que nos contamos a nosotros mismos, y nos vamos construyendo de esa manera".

Resumiendo: “La memoria del alambre” es una magnífica historia de adolescentes, de amistad femenina, de pasión por la música, de abusos, de suicidio, una lectura que me ha resultado envolvente y adictiva, también muy interesante por el trasfondo de su trama. Una novela que sorprende por sus numerosos giros totalmente inesperados y un final a la altura.

Se camina hacia el futuro, pero se hace de espaldas, se avanza con el cogote y lo que uno divisa es el pasado, que va tomando formas finales, cada vez más completas

La devoro con fruición, termino de leer esta novela que me ha parecido redonda, perfecta y no puedo evitar decirme en voz alta, casi gritar, ¡dios, cómo me ha gustado! Y sé que voy a seguir de cerca a la autora

Mi nota esta vez es la máxima, para variar:


25 comments:

  1. Para mí la década de los ochenta es muy importante. Supone una etapa de mi vida que empezó a mediados de 1979 y terminó a mediados de 1990. En esos once años transcurrió lo que yo llamo mi otra vida.
    Es cierto que no se ha vuelto a hacer música como aquella. La Mode era uno de mis grupos favoritos junto a Radio Futura.
    De Bárbara Blasco he leído Dicen los síntomas, que me gustó mucho, así es que sin duda apunto también esta memoria del alambre de título tan sugerente. Muchas gracias por darme a conocer esta novela.
    Un beso.

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    1. ¡Hola Rosa!
      pues me pasa igual, son años recordados importantes en nuestras vidas y esos dos grupos musicales que nombras también eran de mis preferidos, además de Loquillo y los Trogloditas y Nacha Pop, entre otros (hoy en día también a veces los escucho)
      Una pena lo de la música de los tiempos de hoy
      Yo también me animaré a leer la de Dicen los síntomas, escribe bien esta mujer
      Un placer haberte dado a conocer esta novela que seguro también disfrutarías
      Un beso!

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  2. Hola. Voy a contarte una tontería ¿vale? Había una expresión que mi abuelo y mi padre usaban mucho cuando alguien no trabajaba (en la época en la que había trabajo), y decían "ese trabaja en el alambre", y cuando vi este título me he acordado de eso y digo, pues a ver si va a tener algo que ver. Fin de la tontería.
    A ver, es que con catorce años yo jugaba todavía con juguetes, y salía al cine o a la hamburguesería a comer patatas y esa eran todas las aventuras. Entonces estas historias de niñas precoces siempre me llaman la atención. Pensaba que Valencia tendría más peso en la narración, sí, con calles y lugares. La música de los 80 española no me gusta nada (no me mates, por favor), aunque sí la que venía de los USA, quizás también por el cine.
    Y te digo una cosa, a mí lo de llamar mierda al trabajo de alguien me parece muy mal, estoy de acuerdo de que mucho de lo que hay hoy en día en música pone los pelos de punta y deja mucho que desear pero no lo puedes llamar mierda y ser así de despectivo. Aunque no nos guste el resultado esa gente trabaja mucho en lo suyo.
    No sé, tengo sentimientos encontrados, creo que hay partes que me gustarían mucho, además tengo 2 amigas que trabajan en orquestas aunque ellas sí son felices a pesar de que obviamente en invierno tienen que trabajar en otra cosa. Y también tiene cosas que no me atraen tanto. La biblioteca decidirá.
    Besines

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    1. ¡Hola!
      jaja, me ha encantado tu "tontería" (que para mí no lo es), me pasa mucho también que recuerdo cosas que decía mi madre, o mi abuela (en mi caso) y tiendo a asociarlo con cosas del momento, así que entiendo perfectamente tu asociación, lo que tu llamas tu tontería.
      Pues mira, en eso coincidimos, yo a los catorce creo que tuve mi primer novio (ya no jugaba con juguetes) empezaba a salir con chicos, pero claro, nada que ver con lo que hoy día hacen las chiquillas de esas edades y mejor que mejor (ni sexo, ni drogas, ni naaa de naaa, jaja) pero unos años más adelante, con 16 o así, sí que empecé a ir a discotecas a bailar esa música que a mi me encantaba y me encanta (no te mato, no te preocupes, que para gustos..., supongo que a ti te produce nostalgia la música que bailabas en tu adolescencia) y el ambiente de los punks, mods, rockers, etc en la pandilla (eso sí, yo iba muy normalita y no me identificaba con ninguno de ellos, tampoco era pija, jeje)
      Y sí, tienes toda la razón, no está bien ese desprecio por el trabajo de otros, por mucho que tú no comulgues con ello o te disguste, pero ese párrafo es una reflexión que se hace la protagonista para ella misma, aunque los lectores seamos partícipe de ello, aunque es verdad que es un poco bestia.
      Yo tampoco sé que decirte en este caso, no lo tengo claro. Creo también que algunas partes las disfrutarías mucho, aunque si no eres demasiado ochentera (creo que yo soy bastante mayor que tú y por eso me tocó esa época de cerca y de ahí la nostalgia) pues la cosa cambia.
      Aún así, creo que por la forma como está escrita, la prosa de la autora y los giros alucinantes que tiene, te podría gustar.
      En fin, la biblioteca decidirá y yo me enteraré de ello
      Besines!

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  3. ¡Hola, Marian!

    Me gusta mucho todo lo que cuentas acerca de esta novela. Nací a finales de los 80, así que no viví aquella época porque era muy pequeña; de hecho, no recuerdo nada. Siempre digo que soy una niña de los 80 empapada de los 90 ja,ja,ja. A pesar de no recordar esa época sí es cierto que la he vivido a través de la música, las series y el cine. Es curioso que sea una de mis décadas predilectas aun así sin haberla vivido. Y sí tendemos a mitificar ciertos tiempos, a pesar de que ninguno es o ha sido perfecto.
    Me apunto esta novela, porque es muy interesante y que esté ambientada en los 80, a pesar de las idas y venidas en la línea temporal, es un punto a favor.
    Por cierto, no sé si te gustan los 70, pero hace tiempo hablé en el blog de un libro que se llama Todos quieren a Daisy Jones, que relata la trayectoria del grupo de rock Daisy and The Six, y además hace una exposición muy buena de aquella década. Lo curioso es que el grupo jamás existió, es ficción, y la forma en la que está narrada la trama es muy original. Incluso están incluidas las canciones que canta el grupo. Reese Witherspoon compró los derechos del libro y acaba de rodar la serie, que se estrenará en los próximos meses. Yo lo dejo ahí por si te interesa ;)

    ¡Un beso!

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    1. ¡Hola Laura!
      claro, es que tú eres muy jovencita comparada conmigo, jeje. Fíjate que los 70 no es una época que me atraiga tanto (lo que hace haberla vivido de más pequeña), aún así, aunque el libro no creo que me anime a leerlo, la serie seguro que sí, y más estando Reese Witherspoon de por medio
      ¡Gracias por la recomendación!!
      Si te animas con este, ya me contarás, seguro que te gusta
      ¡Un beso!!

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  4. ¡Hola, Marian! Me ha encantado leer tu reseña, la ambientación y la trama me llaman poderosamente la atención. No puedo evitar esbozar una sonrisa, cada vez que un libro está ambientado en los años 80 y es que me trae tantos recuerdos, buenos y malos, donde la música era parte importante de mi diá a día. Al ser de latinoamérica, pasé mi adolescencia escuchando música de Argentina, Chile, Perú, Brasil, España y mucha música en inglés. Me encantaba la música que venía de España y hasta ahora disfruto escuchar canciones como: Groenlandia de La Honorable Sociedad, Corazón de tiza de Radio Futura y Lobo hombre en París de La Unión...En fin, mejor no sigo, ya que adoro la música y este post me va quedar larguisimo...je je! 😁 Gracias por tan buena reseña y claro que me lo llevo apuntado.¡Un besito! 😘

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    1. ¡Hola Marita!
      me alegra que te haya llamado la atención esta novela. Yo creo que tú y yo debemos ser más o menos de la misma quinta, te pasa como a mi, somos nostálgicas absolutas de los ochenta. Todas esas canciones que nombras también las escucho a veces hoy en día.
      ¡Gracias a ti por pasarte!!
      ¡Un besito!

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    2. Sí, por lo visto somos bastante parecidas en gustos. 😁 ¡Besos!

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  5. ¡Hola, Marian!
    En primer lugar quiero decirte que has realizado una magnífica reseña hilando la narración de la novela con parte de tu biografía personal. Y es que esos años 80 fueron maravillosos y pienso que inigualables para los niños, adolescentes o incluso para nuestros padres que vivieron un cambio radical en la sociedad. La música era mejor o al menos de mayor pureza. La droga era mejor o al menos de mayor pureza ja, ja, ja e incluso el Cine era mejor o de mayor pureza ;). Me gusta como valoras la novela y me gusta el retrato de la adolescencia que figura en sus páginas. Por último me gustaría hilar el comentario con una película española llamada 'La inocencia' también rodada en Valencia y que trata de los adolescentes actuales que tampoco son tan distintos de esos de los ochenta ;)
    Besos y feliz fin de semana.

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    1. ¡Hola Miguel!!
      muchas gracias por tus palabras, siempre me dan un subidón importante para seguir reseñando mis lecturas.
      Me encanta que coincidamos respecto a los ochenta y su música, razón tienes con lo de que el cine tampoco es igual, que ya no se hace cine como el de antes.
      Por cierto, muchas gracias también por la recomendación de La inocencia, he estado investigando sobre ella y me pregunto como se me pudo haber pasado (tiene pinta de ser de las que me gustan mucho, sobre todo por el reparto (Carmen Arrufat, Laia Marull, Sergi López). De hecho la tenemos por la biblio y para casa que va.
      Ya te contaré
      Besos

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  6. Bueno, es cierto que en Valencia por aquella época, con todo esto de la movida y después la ruta del bacalao, no sé por qué los chavales y las chavalas eran más precoces en cuanto al despertar sexual, las drogas y el desfase (no lo digo yo, me lo han contado mujeres de allí). En cuanto a lo de la música, también soy de los que piensa que, salvo alguna contada excepción, hoy en día no hay nada que merezca la pena, casi todo tiene un barniz de reguetón que apesta. Sé que voy a sonar un poco a abuelete carca, pero como la música de antes, nada. Y no solo la de los 80, sino antes incluso de yo nacer, los 70, 60 y 50.

    Un beso ;)

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    1. Pues ya somos dos los que sonamos carcas, jeje, pero es que es verdad, nada como la música de antes (incluso la de los 60 y 70). Valencia siempre ha sido y es epicentro de la movida, de la fiesta, yo tengo familia allí y me he pasado muchos veranos de mi adolescencia
      Un beso

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  7. Este tipo de novela me gusta mucho. Me la apunto.
    Un beso y feliz día 💋

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    1. ¡Me alegra Rocío!
      Ya me contarás...
      Un beso y feliz finde!

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  8. Qué estupenda reseña. A mí me gustó mucho Dicen los síntomas. Había visto esta nueva publicación de la autora pero es la primera reseña que leo. Sus puntos fuertes son lo suficientemente atractivos como para sentirme tentada. Me gusta que las novelas estén bien ambientadas y que me trasladen a esos años que yo viví, especialmente si lo hacen con la música que yo escuchaba y escucho todavía. Gracias por tu opinión. Besos

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    1. ¡Gracias Marisa!
      A los que vivimos esas épocas nos gustan especialmente este tipo de argumentos, es una autora que merece la pena, yo no me esperaba que escribiera tan bien y repetiré con ella, seguro
      Me alegra haberte tentado
      Besos

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  9. Cuánto me alegro que te haya gustado tanto. Así da gusto leer reseñas. La anoto y a ver si me hago con ella. Un besazo,

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    1. ¡Hola Natalia!
      la verdad que sí, da gusto reseñar libros que nos emocionan, se disfruta haciéndolo.
      Un beso enorme para ti también!

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  10. Hola, Marian. Feliz de tener este libro ya para mis lecturas de vacaciones. Intuía que sería bueno y después de leerte creo que ha sido un acierto seleccionarlo. Mil gracias por tus impresiones.
    Besos y felices lecturas.

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    1. ¡Hola Carmen!
      y yo feliz de saber que la vas a leer, porque seguro que te emociona. A ver que te parece
      Besos y felices vacaciones!!

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  11. Hola Marian. Que reseña mas completa, enhorabuena. Habiendo nacido en los 80 he podido mamar parte de esa época al tener un hermano con quien me llevo 8 años y quien me inculcó el gusto por la música de aquellos años. Me gusta leer sobre años pasados desde diferentes puntos de vista y esos puntos fuertes que destacas, la prosa, la ambientación, la música y sobre todo el perfil de las protagonistas me han convencido para apuntarme la novela para futuras lecturas. Espero no tardar en leerla. Besos.

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    1. ¡Hola Iñaki!
      gracias!!! es que eres más jovencito que yo, pero mira, a pesar de ello gracias a tu hermano has conocido y disfrutado de la música ochentera. Me alegra que la novela te llame la atención, es una buena novela, seguro que la disfrutas
      Besos

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  12. ¡Hola!
    ¡Qué linda reseña! 👏🏻
    Me has trasladado con mucha nostalgia a esa época frenética y algo alocada, sin duda unos años que vivimos con mucha intensidad.
    La verdad es que siempre tendemos a mitificar un poco los años de juventud, los “felices” ochenta y su época dorada de la música, ja, ja, ja.
    Me apunto tu sugerencia, una excelente lectura para estas vacaciones :)
    Definitivamente el título está bien logrado, muy buena la metáfora del alambre.
    Me alegra saber que has disfrutado mucho este libro.
    Un beso fuerte.

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    1. ¡Hola querida!!
      gracias por tus palabras..., me alegra mucho que te atraiga el libro, porque seguro lo disfrutarás tanto como yo. A mi me sorprendió mucho, no me esperaba que me gustara tanto
      Un beso enorme para ti también

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