Conoce a Dewey leemáslibros, el gato que inspiró el título de mi blog


26 de julio de 2026

"PLOMO" de José Luis Sastre


   Pasaje destacado
Portada de la novela Plomo de José Luis Sastre, Editorial Plaza y Janés"Era mi compañero más leal y ahora está muerto, metido en una caja que no han querido destapar porque dicen que las heridas le han desfigurado la cara. Mi amigo está muerto porque lo han matado por la espalda con seis tiros que no pudo esquivar ni siquiera con un acto reflejo: ni llevándose la mano a la nuca, ni alzando la cabeza, ni gritando algo, ni gritando a nadie; acribillado después de llevar una vida alerta por si venían a buscarle, sin esperar que todo se le fuera a acabar de repente así, tan sin sentido.

Seis tiros uno tras otro, en menos de seis segundos: uno, que lo mató. Y luego otro. Y otro. Y otro. Y otro más. Y en cada tiro un espasmo. Y un último tiro todavía. Ayer me hablaba de sus días de permiso y hoy está muerto sin que tuviera la ocasión de mirar al tirador a los ojos para saber si era un hombre o una mujer, si era joven o era mayor, para entender por qué seis, para darle al menos la opción de captar con una mirada o con un gesto, con lo que fuera, que lo estaban matando y que se iba a quedar tendido allí en la calle, a plena luz."

Ya decía yo que me sonaba mucho el nombre de José Luis Sastre (Alberique, Valencia, 1983) aunque no le ponía cara ni sabía de qué. Y es que este autor y periodista levantino es una de las voces más reconocibles de la SER, cadena de radio que escucho a diario, de hecho, Sastre ha sido subdirector de Hoy por Hoy y mano derecha de Àngels Barceló durante mucho tiempo en el matinal, aunque tras la despedida de esta después de 21 años en la emisora, Sastre parece ser que a partir de septiembre, asumirá la dirección y presentación del informativo nocturno Hora 25. Esta es su segunda novela, siendo la primera, su exitosa “Las frases robadas” (2024). 

"Plomo” ha resultado ser para mí todo un acierto y un grandísimo descubrimiento, me ha fascinado y mantenido pegada, absorta, deslumbrada desde la página uno a la 280.
  
Los puntos fuertes y débiles de la novela

✔  El comienzo: presagia lo que está por venir y me mete de lleno, me estampa sin posibilidad de escape en ese horror que viven sus dos protagonistas, horror que me suena y resuena en la cabeza, como algo en parte vivido, sufrido, sentido. Una especie de déjà vu que ha desenterrado recuerdos de esos que te erizan la piel pero que leo ahora tranquila y desde otra perspectiva, con la certeza de saberlo parte de un pasado que fue, pero ya no es. 
Echa a correr, sin saber adónde. Corre de frente y no se atreve a mirar atrás. Se lamenta de eso, pero no lo puede evitar. Ella corre porque ha oído que gritaban su nombre y le han dicho que eche a correr. Eso hace, obediente. Huye porque la quieren muerta y teme morir, y la llevan el miedo y el impulso de seguir viviendo. No sabe qué es lo que acaba de ocurrir y, sin embargo, lo esperaba de alguna manera. Ha sido hoy, con un golpe seco y atronador que ha llenado la calle de humo y metralla, de cristales rotos; un golpe que a ella la cubre de ira y de espanto, de una impotencia que se le desborda en la boca del estómago, a punto de vomitar. No querría odiar y le es inevitable. Querría gritar y no puede. Se nota paralizada y, a la vez, corre con una ligereza que no le parece suya, sobre un cuerpo que no le parece el suyo, mientras llora ahogada en su propia culpa. Tropieza y se tambalea y percibe un frío inédito en la palma de las manos. Le vienen las ganas de dejarse caer, pero se pone en pie y vuelve a correr en un gesto mecánico porque se lo han pedido.

La trama a grandes rasgos sin spoilers: el año y el lugar exacto donde sucede la historia que se nos cuenta, no se especifica, así como tampoco se nombra en ningún momento la palabra ETA, ni a nadie reconocible, aunque claramente el lector intuye que todo sucede en una población cualquiera del País Vasco y transcurre en alguno de los “años del plomo”, el periodo más sangriento del terrorismo etarra, ¿tal vez en 1980, el peor de todos?. Recordemos que la banda, en nombre de la independencia de Euskadi, mató en sus casi 42 años de activismo asesino a más de 850 personas hasta el cese definitivo de la violencia en 2011. 

María es la única que se atreve a aceptar el cargo de concejala que ha quedado vacante tras el asesinato del guardaespaldas del concejal que lo ocupaba, aun sabiendo que ello supone ponerse directamente en el punto de mira, en el centro de la diana. El guardaespaldas que ella misma ha elegido también acepta la propuesta de defenderla, de ser su escolta exponiéndose igualmente a ser desde ese instante un hombre muerto. A ambos los mueven causas comunes, defender hasta el final sus ideas, sus profesiones, no dejándose amedrentar por los que pretender imponer las suyas a fuerza de plomo. 
Esto es lo que va a pasar. A ella la van a matar. Es una decisión tomada. Matarán a quien se ponga en ese sitio que debe estar vacío. No pararán hasta que renuncie cualquiera que llegue al puesto, sea hombre o mujer, joven o anciano. Matarían a un niño si fuera menester. Asumir ese cargo es provocarles. He visto que te has acercado a ella y sé que es madre. Dile que está muerta, que no hay salida. Dile que van a por ella si de verdad la quieres proteger. Y, si fuera eso, si fuera que la quieres proteger, asume esto: que la van a matar hagas lo que hagas. Hay gente que está muerta y no lo sabe, así que por lo menos díselo, porque tú ahora ya lo sabes. Si ella sigue, se ha condenado. Y, si tú sigues con ella, te has condenado tú también. Tú decides. Tendrás que dejarla o asumir las consecuencias.

Pronto comienzan las amenazas, las pintadas/sentencias de muerte contra María y la tensión constante, la angustia, la intranquilidad en la vida de ambos va en aumento, por más que intenten enfrentar y dominar al miedo, el terror de salir volando por los aires o acabar con un tiro en la nuca en el momento menos pensado. El temor de que no solo los maten a ellos, sino a que atenten también contra sus más allegados, padres, hijos, pareja en el caso del escolta, esos "daños colaterales" tan frecuentes y por desgracia tan inevitables.
En casa de María han pintado su nombre en la fachada. Su nombre dentro de una diana.
A veces me viene la imagen de mi funeral. No es un presagio ni un presentimiento. Es un recuerdo antes de hora. Tan nítido que casi puedo tocar las flores y las cosas. 

La narración alterna capítulos contados por el guardaspaldas en pasado y primera persona, con otros (los menos) en letra más pequeña contados por un narrador omnisciente en tercera persona y en presente.

Los personajes: son dos los protagonistas indiscutibles de la historia, la concejala y su guardaespaldas:

✦ María, tiene treinta y nueve años y un hijo de nueve. Nunca antes se había dedicado a la política, pero ahora que le han ofrecido el puesto no quiere renunciar a ser concejala. Mención especial merece el niño de María, genial, para comérselo.
El otro día, el hijo de María preguntó a su madre cómo se deja de tener miedo, y María le respondió que gastándolo. El niño no lo entendió. Yo tampoco. El niño se quedó mirando y María, por no decirle que algunas preguntas no las puede responder ni una madre.

Con tan solo nueve años ya se da cuenta de todo y presiente, sabe que su madre está en peligro y pretende protegerla con su presencia creyendo que nadie la va a matar estando él delante. Pero claro, vivir viendo a una madre mirar a todas partes cuando sale a la calle cada día y debajo del coche antes de girar la llave del contacto, crecer así marca, eso no puede ser una infancia normal.
En eso, se han acercado dos individuos y enseguida un tercero, y se han puesto ante María y el niño. Yo he dado un paso al frente y se han encarado conmigo. El niño ha callado. Sin darse cuenta, se ha agarrado con más fuerza del brazo de su madre, pero no ha sido por miedo, sino por el instinto de protegerla.

El escolta, sin nombre, tiene veintinueve años, casi treinta. Es un policía casado y con dos hijos. La mujer también es policía. Entre ambos hay implícita una forma de comunicarse plagada de silencios y hechos no dichos ni reconocidos, de mentiras aceptadas, para protegerse, para preocupar lo menos posible al otro. Ella le entiende, le acepta, acepta el riesgo, no intenta disuadirle.

La prosa: José Luis Sastre escribe bonito, es una maravilla leerle y he subrayado tantos párrafos increíbles que me ha costado mucho elegir cual de ellos poner y cuales dejar en el tintero. Su prosa es elegante, directa, muy emocional, pero sin caer en excesos ni empalagos. Con frases aparentemente sencillas pero que no lo son, ya que consiguen transmitir una gran carga sentimental.

Los temas que se abordan: el asunto de fondo en todo el argumento y que cubre toda la historia, es EL MIEDO, así con mayúsculas. ¿Hay manera de gestionar una vida sintiendo miedo a todas horas? ¿Viviendo bajo el terror perpetuo de saberse muerto, de saber que otros los quieren muertos y que es muy probable que sí acaben, muertos?. Y la idea del deber por encima de todo incluso por encima de conservar la propia vida y la de los seres queridos, cuando escoger el deber supone rechazar el instinto de supervivencia y sentenciar tu propio destino. Porque cualquiera puede caer y de hecho caen, no solo políticos, también jueces, fiscales, militares, policías, los que trabajan en cuarteles, profesores, maestros, empresarios que no claudican a las extorsiones económicas que reciben a diario, cualquiera con el valor suficiente para expresar en voz alta y hacer lo que creen que hay que decir y hacer. La idea de mantener la fidelidad a los propios principios y la coherencia entre lo que uno piensa que debería hacer y lo que hace. ¿Se es cobarde si se decide huir de esa vida con los tuyos para empezar de cero en otro lugar donde no existan las amenazas? ¿es posible no odiar en esas situaciones?

Dos curiosidades:
✦ Parece ser que al autor le surgió la idea de la novela cuando conoció la historia de los guardaespaldas que protegieron al juez Borsellino, un magistrado italiano que llevó a cabo los procesos judiciales contra la Cosa Nostra. Después de que la mafia matara al juez Falcone, Borsellino dijo: “Ahora me toca a mí. Tenemos que ir rápido” y le expresa a los de su entorno que, aun siendo consciente de que ya es hombre muerto, él va a seguir trabajando. Y cómo el grupo de escoltas que le protegía se le acerca y le dice: “Nosotros vamos a estar con usted hasta el final”, sabiendo que a ellos no solo les podían matar, sino que su muerte iba a ser anónima. Nadie iba a conocerlos ni a reconocerlos. De hecho, cuando le mataron, también cayeron cinco miembros de su escolta.

El autor ha elegido de forma deliberada no ponerle nombre al escolta como una forma metafórica de recalcar el hecho de que los guardaespaldas fueron “los sin nombre”, no se les tenía demasiado en cuenta incluso si los mataban, poco se hablaba de ellos. Sastre lo afirma cuando dice: "personas así, que se enfrentaron al silencio y a la injusticia desde el más absoluto anonimato, «al precio de que los secuestraran o los asesinaran», y que solo adquirieron nombre público en una esquela que muchos ni leyeron."

Resumiendo: “Plomo” es una novela sobre esos héroes que han pasado por la historia sin pena ni gloria, esos valientes que durante los años del plomo etarra no miraban a otro lado para salvar el culo y hacían lo que creían que debían hacer. Plomo es la historia sobre dos héroes de los muchos que hubieron en el País Vasco que, aun pudiendo elegir, elegían siendo conscientes del precio a pagar. Una novela con un final que no me ha defraudado y me ha convencido, por coherente y adecuado a todo lo narrado.

No alcanza con el odio para explicar lo que nos pasa, ni con el asco. Hace falta el fanatismo, porque mucha gente odia y no llega a tanto. Todo el mundo ha odiado alguna vez y quizá toda la vida. El odio está en la condición humana, pero no nos convierte en criminales. Esto es otra cosa. Puede que sea el interés. Por supuesto es la intolerancia. En cualquier caso, es un afán de poder y un ánimo esclavista.

Una lectura que os recomiendo encarecidamente por todo lo que os he contado arriba, todos esos dilemas interesantes que se le plantea al lector y también porque hacía tiempo que una novela no me agarraba de esta forma, de no querer parar de leer y ansiar llegar al final para saber qué les deparará el futuro a María y a ese guardespaldas. La he disfrutado junto a Mariana para nuestro Club de Lectura Mavamar (podéis leer su reseña aquí) y si os apetece ver más párrafos de los que he seleccionado en esta lectura podéis echarle un vistazo a mi reseña en Instagram. Os dejo el link aquí.

¿Os atrae la novela? Contadme, contadme…
Mi nota esta vez es la máxima, para variar, dicho sea irónicamente: 



1 comments:

  1. Hola, Marian.
    A mí esa herida todavía me sangra, por haberlo vivido de cerca, y por la situación actual. Verlos en el gobierno...en fin. Hablamos del libro. Me gusta mucho cómo escribe el autor, cómo capta y pone en palabras el miedo. Siempre pienso en los guardaespaldas y me pregunto si yo podría hacer eso, poner mi vida en juego de esa manera. Qué bien que les haya dado sitio y voz en este libro. No estoy preparada para esto, creo que soy la única lectora española que no ha leído Patria y ahí seguirá. Y menudo párrafo el del final, es para que te lo guardes en algún sitio especial porque es perfecto. No podías explicarlo mejor, la palabra odio es muy gorda pero sí, más o menos todos lo hemos sentido, otra cosa es lo que hagas con él. Excelente reseña.
    Besines

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