La trama empieza cuando Tomas, jubilado y aburrido de vegetar frente al televisor día tras día, como quien dice viendo la vida pasar, huye con todas sus pertenencias y su viejo coche, rumbo a un viaje ficticio, al palacio de Potala (Tibet) su sueño desde siempre inalcanzable. Pero el destino le lleva a instalarse en un pueblecito del norte de Girona, donde la vida transcurre más despacio, donde los problemas no parecen tan importantes, encariñado y arropado por los vecinos que consiguen que se sienta como en su propia casa, bueno en realidad mucho mejor que en su propia casa.
Cuando la policia descubre su paradero, Ricardo, envuelto en su propia crisis personal, preocupado e instado por su madre Cristina, decide ir en su busca para convencerle de que regrese a Barcelona. Pero lejos de conseguirlo, lo que se encuentra es "con un Tomás distinto, que se ha inventado una vida, que disfruta de una insólita y despreocupada felicidad, que ha establecido un pacto con el mundo, que se divierte muchisimo con todo lo que sucede a su alrededor y que se ha vuelto peligrosamente accesible, pero de una manera consciente, premeditada. ¿Era posible que el trabajador obsesivo, el padre siempre adusto de su infancia, el anciano derrotado se hubiera convertido en otro hombre?"
Sin casi apenas darse cuenta, Ricardo, que lo ha perdido todo y Cristina, que secretamente ya ha perdonado a Tomás, se ven acomodados en ese pueblecito, e integrados en los cotilleos, enredos y sucesos de los lugareños.
¿Que acontecimiento familiar trágico afectó a los tres protagonistas en el pasado y desequilibró irremediablemente sus vidas?
¿Conseguirá Tomás entrar en su particular "Palacio de Potala"?

Mi conclusión final
No sé con certeza lo que me llamó la atención de este libro. Pero cuando cayó en mis manos en la biblioteca, sentí el deseo irrefrenable de llevármelo.
Se lee bien, rápido, y el argumento te llega, aunque es cierto que en algunos momentos determinados me aburrió un poco, sólo un poco. No se porqué razón no ha conseguido llenarme del todo, para mi gusto el autor no ha conseguido que fuera perfecto, quizás porque se explaya demasiado en algunos aspectos, en algunas explicaciones, que creo se podía haber ahorrado.
Es totalmente inevitable cogerle cariño a ese viejito gruñón que huye, se puede decir que de si mismo, arrastrando consigo a su exmujer y a su hijo, intentando dar un giro a su vida para poder descubrir el secreto de la felicidad, haciendo esas pequeñas cosas que tanto nos gustan y que tan poco hacemos...
Pero en general, es una novela muy bien escrita, que me ha gustado y que recomiendo.
Algo sobre el autor

Este autor catalán publicó su primer libro en 1979 con veinte años (La décima sinfonía) y cuenta con varios premios en su haber, entre ellos un Nadal en el año 2005. Tras más de dos décadas de carrera, ha logrado prestigio entre la crítica y el público, tanto como novelista como narrador de relatos, siendo estos últimos traducidos a diversos idiomas (los más reconocidos: "Galería de enormidades" y "Retrato de familia con catástrofe")
Sus novelas:
- El responsable de las ranas (Premio Ciudad de Barcelona en 1990 y Premio Ojo Crítico)
- La historia del silencio (Premio Herralde de Novela en 1994)
- La noche del tramoyista (1996)
- Para amantes y ladrones (2000)
- Un encargo difícil (Premio Nadal 2005)
- Todo eso que tanto nos gusta (2008)



