Conoce a Dewey leemáslibros, el gato que inspiró el título de mi blog


23 de agosto de 2016

"PHOBIA" de Wulf Dorn, miedos, fobias y suplantación de identidades

“Ya he dado el primer paso, se repitió. Había llegado el momento de dar el segundo. Cerró los ojos un instante y se preparó para lo que estaba a punto de realizar.

Se repitió una vez más que su plan era correcto. No iba a cometer errores. Al contrario, lo que tenía pensado cambiaría el mundo.

No todo el mundo, eso era cierto, sino más bien un micromundo, pero... ¿no dicen los que saben que para alcanzar algo grande hay que empezar por algo pequeño?

Tenía miedo, pero eso estaba bien. El miedo lo espolearía. Sería su motivación. El miedo lo ayudaría a seguir adelante y completar su transformación”
Sarah sufre una fobia por la que tuvo que abandonar su trabajo de correctora de textos en una editorial. Miedos y más miedos que ni tan siquiera ella entendía, a no dar la talla, al fracaso y últimamente también a quedarse sola en casa con su hijo, sin su marido.
“Era el mismo miedo que le sobrevino tras su ascenso y se apoderó de ella volviéndola incapaz de abrir la puerta de su despacho, o de abrir la boca ante un grupo de compañeros de trabajo”

Una de esas noches en las que Stephen está de viaje de negocios, un hombre desconocido con la cara deformada llega a casa de los Bridgewater, haciéndose pasar por él. Ha venido en su coche, trae su maletín de trabajo, lleva puesta su ropa, se comporta exactamente como él lo haría y dice las mismas cosas que él diría. Pero no es Stephen.
“Lo más inquietante era su rostro, la expresión de su cara. Aunque... no, eso no es una cara. Es una caricatura. Una deformidad. ¡Dios! El rostro del desconocido estaba plagado de marcas y cicatrices que a la luz de la nevera aún abierta le conferían un aspecto ciertamente fantasmal”

Aunque no parece querer hacerles daño, ella se ve obligada a saltar desde una ventana para ir a pedir ayuda, porque teme por su vida y sobre todo por la de su hijo.

Pero a Sarah la policía no la cree y para colmo, el verdadero Stephen sigue sin aparecer, como si se le hubiera tragado la tierra.

Totalmente desesperada y sin saber ya qué hacer, un día se reencuentra con un antiguo buen amigo de la universidad, el psiquiatra el doctor Mark Behrendt, al que hace mucho tiempo que no ve y que también arrastra su propia fobia: su novia fue atropellada delante de sus narices sin que él pudiera hacer nada por evitarlo.

Mark ha regresado a Londres para asistir al entierro de su antiguo director de tesis, el doctor Otis. Juntos, él y Sarah  intentarán averiguar el paradero de Stephen, pero estarán solos en esto, ni siquiera la policía les ayudará.

¿Conseguirán desenmascarar al hombre de la cara marcada que está suplantando la personalidad del marido de Sarah? ¿Averiguar cuales son sus motivos? ¿Volverán a ver a Stephen con vida?

15 de agosto de 2016

“EL MENTALISTA DE HITLER” de Gervasio Posadas, un repaso a los antecedentes del Holocausto.




“En 1932 Berlín no era lugar para aburridos: la ciudad de los altos intelectos y los bajos instintos, de los tres teatros de ópera y la famosa filarmónica, de los veinte mil bares, restaurantes y cabarés, donde podía oirse el mejor jazz del continente.

Un tornado de idiomas, escaparates deslumbrantes, donde acudían turistas de todas partes del mundo en busca de sexo para ver, sexo para comer, sexo para usar y tirar.

Una ciudad llena de locales para heterosexuales, homosexuales, lesbianas, parejas, fetichistas, masoquistas, voyeurs y para cualquier otra tendencia que el visitante quizás no había ni imaginado que existía.

Histérica, deslumbrante, sórdida, siempre viva, los berlineses decían que en su ciudad ..."ni los animales dormían”
El periodista español José Ortega, Pepe para los amigos, es enviado a Berlín como corresponsal del Heraldo en 1932 para cubrir los sucesos políticos de una Alemania acuciada por una terrible crisis económica, altercados y revueltas.

Es el final de una época, donde la ciudad alegre y despreocupada que ha sido siempre, está cambiando por momentos. Donde algunos, como por ejemplo el líder del partido nacionalsocialista Adolfo Hitler, exaltan la crueldad y el odio hacia todo lo diferente a la raza Aria, particularmente hacia los judíos.
Los judíos siempre hemos sido la diana de los alemanes cuando las cosas van mal. Somos solo quinientos mil en un país con más de sesenta millones de habitantes, pero destacamos demasiado: los mejores artistas, los mejores científicos, los grandes hombres de negocios. Los nazis saben que hostigarnos da votos, pero al final no pueden engañarse: nos necesitan para que el país funcione, para salir de esta crisis, para crear los puestos de trabajo que prometen.

Con sus mensajes breves, claros y brutales, promete paz, trabajo para todos y el retorno de una Alemania poderosa, la más poderosa del mundo. Pero ¿a costa de que?
 «Si queremos que Alemania viva, debemos eliminar a los judíos». Nos quedamos sin saber si lo decía en broma o en serio, pero no había más que mirarle a la cara para darse cuenta de que no tiene mucho sentido del humor. «¿Cómo piensa hacerlo? ¿A garrotazos?, le preguntamos todavía un poco incrédulos. «¡Ojalá! ¡Si no hubiera tantos!

O como el hombre del momento, Erik Jan Hanussen, también conocido como "El Mentalista", con poderes reconocidos oficialmente por los tribunales, que parecía aprovecharse de la fiebre por lo sobrenatural y temas similares que sufría toda Europa. Carismático e influyente, con un pasado que prefiere mantener en secreto, se convierte en el Mentalista de Hitler, vaticinando que éste llegaría a ser canciller.

Dos personajes, el Führer y Hanussen,  con muchos puntos en común: ambos nacidos en el mismo país y el mismo año, los dos Aries, y ambos heridos en la guerra. Demasiadas coincidencias, para un destino que sin duda no podrán compartir.
Tengo que aclararle una cosa -dijo el Führer, apartándose el flequillo de la frente-, no creo en la videncia ni en la astrología. Yo trazo mi propio destino, marco mis metas y las cumplo. El éxito solo depende de mí mismo, del convencimiento que tengo de que Alemania me necesita. Me resulta particularmente repugnante la idea de que dos personas nacidas el mismo día compartan una misma suerte. ¿Acaso quiere eso decir que yo y, por ejemplo, un judío o un negro podemos ser iguales, que estamos regidos por las mismas estrellas?

¿Saldrán a la luz todos los secretos que oculta El Mentalista? ¿De qué manera influirán en su futuro y su destino? ¿Para bien o para mal?

30 de julio de 2016

“EL MÉTODO 15/33” de Shannon Kirk, un macabro e infalible plan de huida y de venganza.

“El cuarto día maquinaba su muerte tumbada allí. Mientras elaboraba mentalmente un listado de recursos, la planificación me proporcionaba consuelo

Quizás esos días sean mi presente para siempre, por haber logrado sobrevivir plenamente en la minucia de cada hora y cada segundo de meticulosa estrategia.

Durante ese periodo de tortura indeleble estuve completamente sola. Y debo decir ahora, no sin orgullo, que el resultado que obtuve, mi incuestionable victoria, no fue sino una obra maestra.”
Así comienza el primer capítulo de esta novela, con Lisa Yyland echando la vista atrás y recordando ese triste episodio de su vida que ocurrió cuando tenía 17 años y estaba embarazada de 8 meses.
Hay días en tu vida que son tremendamente inquietantes, pero vistos en retrospectiva resultan de lo más cómicos. Siniestramente cómicos, pero cómicos, con todo y con eso. Hay personas en tu vida que parecen de lo más raras, y también ellas vistas en retrospectiva resultan siniestramente cómicas; además te recuerdan cuáles son tus puntos fuertes, porque ponen el listón muy bajo, respirando en tu mundo, como si tuviesen derecho a hacerlo.

Recuerda perfectamente como fue capturada, a su secuestrador y como a pesar de su corta edad, siempre confió plenamente en su inteligencia para superar esa situación terrible en la que se encontraba.

Cada hora, cada minuto, o más bien cada segundo que pasó en su encierro,  los pasó imaginando y tejiendo meticulosamente un plan de huida, anotando mentalmente cada detalle de su entorno, de las costumbres de su captor, del patrón que seguía la Gente de la Cocina (a los que escuchaba puntualmente cada semana, supuestamente preparándole su comida), recopilando y enumerando con paciencia cada recurso válido para su maquinación. El odio a su secuestrador no hacía más que alimentar su deseo de venganza.
La furia que sentía se vio reforzada, consolidada guarnecida y fortificada. Creo que el mismísimo Dios habría levantado las celestiales manos en señal de derrota después de ver mi cara de odio absoluto, como de otro mundo. Mi compromiso con la idea de escapar y llevar a cabo una venganza cruel pasó a ser una fuerza imparable.

En su plan no había cabida para las contingencias, para ningún imprevisto. Ninguna puntada podía quedar sin hilo, ni podía quedar ningún cabo sueltos.
Para entonces probablemente pudiera haberlo matado con los ojos vendados y dormida, de tanto repetir lo que planeaba hacer me hallaba en posición de ventaja y contaba con el factor sorpresa y, gracias a mi incesante estudio, sabía con tal precisión cuáles eran sus movimientos, sus patrones, su modo de caminar, sus pasos, su altura y su peso que bien podría haberme metamorfoseado en él.

¿De qué manera conseguirá Lisa llevar a cabo su calculado plan 15/33?

25 de julio de 2016

“NORMAL” de R. López-Herrero, una novela que te hará dudar sobre el concepto de la “normalidad”


“No es posible. Siete personas, más otras que ni se prestaron a declarar, ven de manera clara como un hombre desenfunda un arma en la calle y dispara en la cabeza a una mujer. Siete personas, ni una sola descripción válida.

¿No recuerda cómo iba vestido el hombre?
-Sí... Llevaba una gabardina normal..

¿Qué estatura?
-Pues, ni muy alto, ni muy bajo.

¿Llevaba gafas, barba, pelo largo, corto, algo característico?
No... No tenía nada raro. ¡No lo sé! ¡Era normal, ya se lo he dicho!.
Los siete testigos de un asesinato en pleno centro de Madrid coinciden en decir que el asesino “era… normal” y nada más. Extrañamente, incluso los que no presenciaron directamente el asesinato, pero se giraron al oír el disparo, tampoco recuerdan ningún rasgo distintivo del sospechoso, nada destacado que puedan recordar. Desesperante…

De esta forma, el inspector Félix Fortea y Manuel Pacheco, junto a los demás compañeros del equipo de Homicidios de la Comisaría, no tendrán más remedio que empezar a ciegas a buscar a ese hombre tan “normal”. Aparentemente todo indica que ha sido una muerte al azar, pero uno tras otro irán apareciendo hasta seis cadáveres en menos de una semana.

Los dos trabajan juntos desde hace ya bastante tiempo, se conocen bien, se respetan y complementan. Ellos son muchas cosas excepto “normales”, y muy diferentes entre sí: Manuel es el tipo más envidiado de la comisaría con una mujer preciosa que lo adora, dos hijos encantadores y un porte de galán de hollywood que consigue caerle bien a todo el mundo. Todo lo contrario a Félix Fortea, el típico poli solitario, calvo, bajo y gordo de novela barata que vive con cuatro gatos, con un humor que a veces la gente no termina de entender.

Una investigación que parte con muy pocas pistas y muchas preguntas... No se pueden explicar como nadie recuerda nada anormal, por qué nadie puede aportar ni tan siquiera un detalle sobre el aspecto o el comportamiento del asesino y se plantean incluso si se puede tratar de un caso (o varios) de “prosopagnosia” (ceguera facial): un trastorno poco conocido que provoca el no poder identificar a una persona aunque la conozcas.

¿Conseguirán derrotar y desenmascarar al hombre “normal?¿De qué manera?