Conoce a Dewey leemáslibros, el gato que inspiró el título de mi blog


29 de junio de 2019

“LENA Y KARL” de Mo Daviau


“Entonces Lena señaló mi brazo izquierdo.
¡Oye! –exclamó-. ¡¿Y ese tatuaje?!
-¿Cuál?
-“THE MOON IS A LIGHTBULB BREAKING"

Puso un dedo encima de mi codo, donde las palabras se ensortijaban alrededor de una bombilla rota. Entonces se dio la vuelta y se levantó la camiseta. En la parte inferior de la espalda llevaba tatuado el mismo verso de Elliott Smith, el mismo cantautor muerto, al que era obvio que ambos admirábamos lo suficiente como para grabarnos sus palabras en el cuerpo.

–No pasa nada cada día que encuentres a alguien con el mismo tattoo que tú...
-Solo quiere decir que los dos molamos igual.
Lena se ruborizó y se llevó una mano a la mejilla, y yo me di cuenta de que la chica me gustaba, si no de forma sexual o romántica, por lo menos en plan <<he encontrado a una aliada en este mundo cruel>>"


Los mejores años de Karl parecen lejos. En su día tocó con una banda de culto de indie-rock, pero hoy ve pasar la vida desde sus cuarenta años y desde detrás de la barra de su pub. Cuando descubre un agujero de gusano en el armario de su habitación que le permite viajar en el tiempo, de repente ni la edad ni el tiempo importan. Decide, con un amigo, montar el negocio definitivo: los clientes podrán viajar al pasado para ver su concierto favorito.

Hasta que un día, Karl envía por error a su amigo al año 980 en lugar de a 1980… y no puede traerlo de vuelta. Para rescatarlo, Karl contacta con Lena, una astrofísica que siempre viste camisetas de grupos. Con ella volverá a los mejores conciertos de su vida, y descubrirá que por mucho que cambie el pasado, y aunque lo ponga patas arriba, su futuro parece empeñado en acercarle a Lena. ¿Pueden todos tus yos pasados confabular para reunirte con tu alma gemela?

21 de junio de 2019

“EL VISITANTE” de Stephen King


“Ralph podía decirse a sí mismo que daños colaterales similares se producían después de toda atrocidad. ¿Acaso no lo había visto él mismo una y otra vez? Sí. Lo había visto. Sin embargo este caso, por alguna razón, resultaba muy personal. Casi como si esas personas hubiesen sido elegidas con ese fin.

¿Y qué podía decirse del propio Ralph? ¿No era él parte de los daños colaterales? ¿Y Jeannie? Incluso Derek, quien a su regreso de las colonias descubriría que muchas cosas que hasta ese momento daba por sentadas -el empleo de su padre, sin ir más lejos- ahora peligraban.”

Un niño de once años ha sido brutalmente violado y asesinado. Todas las pruebas apuntan a uno de los ciudadanos más queridos de Flint City: Terry Maitland, entrenador en la liga infantil, profesor de literatura, marido ejemplar y padre de dos niñas.

El detective Ralph Anderson ordena su detención. Maitland tiene una coartada firme que demuestra que estuvo en otra ciudad cuando se cometió el crimen, pero las pruebas de ADN encontradas en el lugar de los hechos confirman que es culpable. Ante la justicia y la opinión pública Terry Maitland es un asesino y el caso está resuelto.

Pero el detective Anderson no está satisfecho. Maitland parece un buen tipo, un ciudadano ejemplar, ¿acaso tiene dos caras? Y ¿cómo es posible que estuviera en dos sitios a la vez?
La respuesta, como no podría ser de otra forma saliendo de la pluma de Stephen King, te hará desear no haber preguntado.

12 de junio de 2019

“SÁBADO, DOMINGO” de Ray Loriga



“Ojalá pudiésemos cambiar, depurarnos, reorientarnos, redirigirnos. Ojalá pudiésemos empezar de cero a cada rato, enterrarlo todo en un agujero muy profundo, cubrirlo luego a golpe de pala y sentarnos encima de la tierra fresca y removida. También confieso que ayer bebí demasiado. Y no sólo ayer.

En cualquier caso, ojalá pudiésemos ser otros, y corregir nuestras acciones, o aquellas otras de las que fuimos o creímos ser víctimas.

Toda acción, por pequeña que sea, emprendida o sufrida, se ofrece ya —como Ícaro contra el sol, odiosa imagen— al territorio infinito del ridículo, al universo indomable de la eterna vergüenza.
Sábado, domingo” narra una historia y la vuelve a contar años después. En la primera, un adolescente relata un suceso escabroso del verano anterior. Junto con su amigo Chino, salen un sábado y ligan con una camarera. La noche parece ir bien, hasta que todo se tuerce y acaba en desastre: es un funesto sábado que nuestro narrador se niega a recordar. Pero después de cada sábado, viene un domingo.

Veinticinco años después, ese adolescente, que ahora es un hombre con muchas malas decisiones a cuestas, acompaña a su hija a la fiesta de Halloween en el Colegio Internacional de las afueras de Madrid. Allí comparte charla con una mujer desconocida que se oculta tras la máscara de un disfraz. La conversación, intrascendente en apariencia, pronto lo conduce a aquella noche. No hay más remedio que aceptar que finalmente es domingo, el día que nos obliga a enfrentarnos a nuestro pasado.